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El acusado, Marco Calfio, irá a juicio ante un tribunal colegiado, aunque no por el femicidio que se le imputó inicialmente.
Un año atrás, un nuevo presunto femicidio sacudía a Neuquén y más precisamente al barrio Gran Neuquén Sur, que fue escenario de ese horror. A pesar de estar acusado y detenido desde entonces, el presunto femicida de Natalia Vilte irá a juicio, pero no por femicidio.
Se trata del hecho que tuvo como víctima a Natalia Ailín Vilte (22), víctima de violencia de género, quien falleció el 14 de diciembre de 2024. Tres meses antes, la joven había logrado salir de la relación al terminar con su agresor, Marco Calfio. Comenzó a reconstruir su vida, tomó un trabajo que era una suplencia en un kiosco y seguramente imaginó y deseó un futuro mejor. De hecho, recuperó parte de su vida social y retomó las juntadas con amigos y hasta con compañeros de trabajo.
En paralelo, Calfio no paró de hostigarla y por los elementos que se han reunido en la causa, tenía acceso a sus redes sociales.
Desde el día uno, la defensa del joven no hizo más que negar el femicidio. Su familia también lo ha defendido férreamente. Los vecinos siempre dijeron conocer la violencia que sufría Natalia y sostuvieron que él la mató.
De acuerdo con la información que pudo relevar LM Neuquén, en su última noche, Natalia salió de trabajar del kiosco y se fue con unos amigos a una plaza del barrio donde estuvieron tomando y charlando.
Estaba en esa situación cuando uno de los amigos recibió un mensaje por Instagram. El mensaje provenía de la cuenta de Natalia y (palabras más, palabras menos) le decía a este joven que le dijera a Natalia que volviera a la casa. Es decir, Calfio estaba al tanto de dónde estaba Natalia y manipuló su red social para demostrar el poder que tenía.
Ya en la casa, a las 4 de la madrugada, Calfio la agredió a golpes y la tomó por el cuello. Natalia gritó y esos gritos fueron los que escucharon los vecinos, quienes avisaron a la Policía.
Cuando llegó el móvil, el joven había huido y ella pidió que lo detengan así la dejaba tranquila. Dos horas después, Calfio volvió a la vivienda.
La teoría inicial de la acusación indicaba que, en esa oportunidad, Calfio la ahorcó con un cordón de zapatilla y luego negó haberlo hecho ante las autoridades y dijo que la encontró muerta al ingresar a la casa.
No obstante, la fiscalía investigó el caso como un femicidio de acuerdo a lo que marcan los protocolos de intervención; e incluso, descreyendo la versión del agresor, lo acusaron como autor del delito de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género (femicidio). En ese marco, quedó detenido en prisión preventiva.
En las últimas horas, cumplido un año desde la muerte de la joven, el Ministerio Público Fiscal anunció que consiguió elevar a juicio la causa contra Calfio, pero la sorpresa fue otra.
En un giro inesperado, explicaron que "si bien (Vilte) falleció horas más tarde, su muerte no fue consecuencia del ataque del imputado, sino que la prueba científica determinó que se trató de una asfixia autoinfligida, sin intervención de terceros". Así lo indican los peritajes forenses realizados en los últimos meses.
Por todo esto, previo a pedir la elevación a juicio, la fiscal Silvia Moreira reformuló los cargos contra Calfio, modificandose a homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, en grado de tentativa. Esto es porque decidió aún así imputarle el ataque previo al suicidio de la joven -al golpearla, insultarla y tomarla del cuello "con la intención de matarla"-, cuyas lesiones se pudieron constatar. Esta agresión cesó por los gritos de la víctima, que alertaron a los vecinos.
Tras escuchar a las partes, el juez de garantías Luis Giorgetti dispuso el pase del caso a la etapa de juicio por el intento de femicidio, que se desarrollará ante un tribunal colegiado.