La pareja quedó imputada por una seguidilla de hurtos, lesiones y daños. Fiscalía pidió que la pareja quede en prisión preventiva, pero la jueza no concedió.
La pareja de delincuentes que protagonizó un insólito escape en Junín de los Andes, en el que ella se llevó un patrullero de la Policía y terminó abandonándolo sumergido en el río Chimehuín, fue imputada por una serie de hechos delictivos ocurridos durante los últimos días.
La Fiscalía había pedido que ambos quedaran detenidos con prisión preventiva, pero la jueza de garantías Leticia Lorenzo dispuso medidas cautelares diferentes para cada uno.
El fiscal del caso Hernán Scordo y la asistente letrada Lucía Lucero formularon cargos contra Carlos Vásquez y Lorena Gallardo durante una audiencia realizada el jueves. No solo detallaron el escape del miércoles que se extendió hasta el jueves por la madrugada sino que reconstruyeron una seguidilla de episodios que comenzó el martes 25 de agosto con un robo en una vivienda de Junín de los Andes.
Según la acusación, ese día, alrededor de las 11, ambos llegaron en una moto hasta una casa ubicada en Namuncurá y Avenida Antártida. Ingresaron por una ventana y se llevaron un Smart TV de 50 pulgadas, una netbook, una tablet, un teléfono celular, cargadores y $890.000 en efectivo.
Por este episodio, Scordo pidió la imputación como coautores de hurto en concurso ideal con violación de domicilio.
Al día siguiente, la pareja habría protagonizado otro episodio violento. Cerca de las 11:30 concurrieron a una vivienda de Avenida San Martín. De acuerdo con la acusación, Vásquez le exigió al propietario que lo llevara hasta Neuquén para vender elementos que habían sido robados previamente.
Ante la negativa, ambos ingresaron por la fuerza a la casa. Un conocido del propietario intentó intervenir y, según la Fiscalía, el imputado lo golpeó en el rostro y luego lo hirió con un arma blanca en la zona abdominal. Por este hecho, el hombre fue acusado por lesiones leves.
La seguidilla continuó durante la madrugada del jueves 27 de agosto. Cerca de la 1:26, Vásquez se presentó en una vivienda de calle Mariano Moreno, donde horas antes se habían realizado diligencias judiciales relacionadas con una investigación que lo involucra.
Allí mantuvo una discusión con los residentes y atacó con un arma blanca a una persona que intentó intervenir. La víctima sufrió una lesión en la zona abdominal y el imputado fue acusado nuevamente por lesiones leves.
Mientras los efectivos buscaban localizarlo a él y a L. G., C. E. V. ingresó al predio de una vivienda de calle Cacace. Durante la huida agredió a un policía con un elemento contundente y le provocó una herida cortante en una pierna.
No se detuvo allí. Según la acusación, ingresó luego a otra vivienda y sustrajo una moto para continuar escapando. Abandonó el rodado en calle Gregorio Álvarez y siguió la fuga por los techos de distintas viviendas, hasta que finalmente fue aprehendido en inmediaciones de Picunches y avenida Neuquén.
Mientras tanto, la mujer protagonizó el episodio que convirtió el caso en una de las escenas más llamativas de los últimos días en Junín de los Andes.
El fiscal puntualizó que Gallardo se apoderó de un móvil policial Toyota Etios, identificado como JP-1558, mientras los policías trataban de atrapar al imputado y escapó a bordo del patrullero que estaba en marcha.
La mujer desoyó las órdenes de detención impartidas por los efectivos y continuó la fuga pese a los disparos disuasivos realizados por la Policía.
Poco después, el vehículo fue encontrado parcialmente sumergido en el río Chimehuín, en la zona de avenida Costanera y avenida Neuquén.
Después de abandonar el patrullero, Gallardo continuó escapando a pie hacia el sector del Parque Industrial. Allí, de acuerdo con la acusación, arrojó piedras contra los policías y provocó daños en la carrocería de otro móvil policial.
Durante la audiencia, la Fiscalía pidió que Vásquez quede acusado por lesiones leves calificadas por haber sido cometidas contra personal policial, en concurso ideal con resistencia a la autoridad y violación de domicilio.
En tanto, a Gallardo se le atribuyeron los delitos de resistencia a la autoridad, en concurso ideal con hurto calificado de vehículo dejado en la vía pública y daño calificado.
Además, solicitó que ambos permanecieran detenidos con prisión preventiva mientras avanzaba la investigación. Scordo y Lucero fundamentaron el pedido en la gravedad y reiteración de los hechos y en la existencia de riesgos procesales, principalmente peligro de fuga y entorpecimiento de la investigación.
La jueza de garantías Leticia Lorenzo tuvo por formulados los cargos y estableció en dos meses el plazo para completar la investigación.
Sin embargo, no hizo lugar al pedido de prisión preventiva para Vásquez debido a que no había disponibilidad para alojarlo en la Comisaría 23, según planteó la defensa sobre la base de información oficial que fue avalada por la magistrada.
Por ese motivo, dispuso que el hombre cumpla prisión domiciliaria durante el plazo de dos meses. Además, ordenó rondines policiales de control en la vivienda hasta tanto sea posible colocarle una tobillera electrónica.
En el caso de Gallardo, en cambio, la jueza resolvió imponerle como medida cautelar la prohibición de mantener contacto con las víctimas y los testigos de los hechos.
Durante la audiencia, el abogado defensor también planteó que al momento de ser controladas sus detenciones, Vásquez presentaba golpes y Gallardo tenía la ropa dañada. Ante ese planteo, solicitó que se investigara lo ocurrido.
La jueza resolvió que, una vez finalizada la audiencia de formulación de cargos, se les tomara la denuncia correspondiente para que el Ministerio Público Fiscal pudiera iniciar la investigación.