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Un hombre que fue condenado por abusos sexuales reiterados hacia su propio hijo fue sentenciado a cumplir una pena de 10 años de prisión. Así lo decidió el tribunal de juicio. La fiscalía había pedido 12 años.
La teoría que logró probar la fiscal del caso, Silvia Moreira, en juicio es que los abusos sexuales ocurrieron de forma reiterada entre el mes de septiembre de 2018 y octubre de 2020, en una vivienda familiar de Plottier. El relato del niño sobre los sometimientos surgió al momento en que sus padres se separaron.
El delito por el cual "R.A.P" -como se identificó al imputado para proteger a la víctima- fue declarado penalmente responsable en mayo de este año, es abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y por la convivencia preexistente con un menor de 18 años –continuado-.
En la audiencia de determinación de la pena realizada la semana pasada, la fiscal del caso Silvia Moreira había requerido que la pena sea de 12 años. Para solicitar dicho monto valoró como agravantes la vulnerabilidad de la víctima al ser un niño, la naturaleza de la acción y la prolongación de los hechos en el tiempo de forma reiterada, entre otros. En relación a los atenuantes, solo valoró la ausencia de antecedentes penales del imputado.
La defensora de los Derechos de Niñez y Adolescencia, que intervino como querellante institucional en representación de la víctima durante el proceso penal, fue Marcela Robeda, quien adhirió a lo planteado por la fiscal.
Finalmente, tras tomarse un cuarto intermedio, el tribunal colegiado interviniente resolvió imponer al hombre la pena de 10 años de prisión.
El tribunal también ordenó la inscripción del condenado en el Registro de Identificación de Personas Condenadas por Delitos contra la Integridad Sexual (RIPeCoDIS).
A pesar de todo esto, la defensa planea impugnar el fallo condenatorio.