{# #} {# #}
Casi todos son criminales condenados y demasiado pesados para convivir en una alcaidía que tiene mínimas condiciones de habitabilidad y seguridad.
El motín de la alcaidía de Centenario que incluyó la toma de rehén de un celador lo llevaron adelante asesinos y ladrones condenados. Durante la tarde noche de lunes la tensa situación tuvo en vilo no solo a la Policía sino a toda la localidad.
Si bien la Policía realizó un despliegue sumamente profesional rodeando la Comisaría para evitar fugas y controló todo el exterior con la Metropolitana, puertas adentro el conflicto se manejó con cuatro negociadores que tuvieron que lidiar con el pedido de criminales pesados.
Se trabajó con buen diálogo con los presos que tenían de rehén a un celador que al liberarlo, casi al final de la jornada, salió en estado de shock y ahora está bajo tratamiento.
Los voceros de los presos fueron un violento ladrón y uno de los asesinos del Ruso Auer.
El primer pedido de los presos estuvo vinculado al hacinamiento ya que la alcaidía tiene espacio real para ocho, pero en los papeles lo dibujaron y llevaron a diez, pero en la actualidad hay trece presos. Es decir, la alcaidía tomada está colapsada por donde se la mire.
Falta de espacio, colchones en el piso, cloacas que colapsan, carencia de mesa y sillas y la imposibilidad de recibir los beneficios que le corresponden a un condenado en prisión, según dicta la ley que se está incumpliendo por todos lados, fueron los principales reclamos.
Vale aclarar porque es una realidad, pero no exime de responsabilidad, que la crisis penitenciaria fue heredada por la actual gestión de Rolando Figueroa.
Ni bien asumió, el gobernador junto al ministro de Seguridad Matías Nicolini, presentó un proyecto de emergencia carcelaria que fue aprobado de inmediato por la Legislatura que habilitó un desembolso de 50 millones de dólares para generar nuevos pabellones y descomprimir el sistema penitenciario que en la actualidad pende de un hilo.
De acuerdo con el relevamiento que pudo hacer LMNeuquén, se supo que los internos que están en la alcaidía de la Comisaría Quinta son criminales demasiados pesados para ese espacio.
Para que se entienda, las alcaidías son lugares para que contraventores pasen una o dos noches como mucho. Ediliciamente no están preparadas para ser habitadas en forma permanente como sucede en la actualidad porque no cuentan con los requerimientos básicos.
Si a esto se le suma que hay asesinos y ladrones muy pesados, que todo haya concluido en un motín fue casi una suerte, porque tras tomar al celador de rehén podrían haberse aventurado a concretar una fuga masiva.
Lo cierto es que hay que destacar los reflejos del personal de la Quinta y el rápido despliegue de grupo tácticos para rodear el perímetro y de Requisa para controlar la situación dentro del edificio.
Repasamos la lista de los internos que participaron en el motín.