Sebastián Ramírez, hermano de la víctima, habló del dolor que no cesa en Loncopué. La fiscal pidió que se revoque la pena impuesta y apliquen prisión perpetua, la única que prevé el Código Penal para el homicidio por alevosía.
“Hoy fue un día importante para nosotros. Escuchamos a la fiscal exponer los agravios contra una pena que impuso una jueza fuera de la ley y del Código Penal, sin respeto hacia el jurado popular ni hacia nuestra familia. Me fui con la plena convicción de que vamos a lograr la condena que realmente merece: prisión perpetua”.
Así resumió Sebastián Ramírez, hermano de Franco, lo que se vivió el último viernes en Zapala, en la audiencia de impugnación contra la sentencia de 20 años de cárcel a Pedro Cides. El fallo se conocerá en 10 días hábiles.
En un texto que compartió con LM Neuquén tras la audiencia, Sebastián fue contundente sobre lo que está en juego: "Doce ciudadanos, por unanimidad, dijeron que Pedro Cides mató a Franco con alevosía: un cuchillo escondido en la cintura, una puñalada directa al corazón, a traición, y sin ninguna posibilidad de defenderse. Para ese delito, el Código Penal fija una sola pena: prisión perpetua".
Para la familia, la decisión de la jueza Carolina González no fue una interpretación, fue apartarse de la ley. "La jueza decidió igual aplicar 20 años, y para hacerlo tuvo que apartarse de la ley y pasar por encima del veredicto del jurado. Ninguna jueza puede ponerse por encima de la soberanía de un jurado popular", sostuvo.
Y agregó una advertencia sobre el precedente que deja: "Si una jueza puede bajar la pena que dice la ley porque le parece, entonces lo que decide un jurado y lo que decide el Congreso, dejan de valer porque una jueza decide la sentencia por sus apreciaciones personales".
Sobre el futuro del caso, no dejó dudas: "Franco tenía una vida por delante, una hija pequeña, y una familia que lo esperaba. También tengo una promesa hecha a mi hermano, y voy a seguir hasta donde haga falta: si es necesario ir a instancias superiores, así lo haremos. La única pena que voy a aceptar para el asesino de mi hermano es la prisión perpetua, así lo exige la ley, y no voy a descansar hasta que eso suceda".
La fiscal del caso, Laura Pizzipaulo, ya no habla a futuro. La impugnación se hizo el viernes y ahora espera la revisión de tres jueces.
En sus últimas declaraciones con este diario, tras presentar los agravios, explicó: "Está en etapa de impugnación porque la fiscalía no comparte que la jueza haya impuesto una pena de 20 años cuando corresponde la pena perpetua y por eso impugnamos". A continuación, agregó “la decisión será revisada por tres jueces del Tribunal de Impugnación y en 10 días hábiles se va a resolver al respecto".
Hay que recordar que la fiscalía había pedido desde el inicio la pena máxima por un crimen que el jurado calificó como súbito y a traición.
Tras el fallo de los 20 años, Sebastián había contado el momento más duro frente a la jueza González, que justificó su decisión en "el fin resocializador de la pena, humanidad, dignidad y realidad" y en que Cides tiene 60 años y en 35 tendría 95, superando la esperanza de vida en Neuquén de 80,4. "Una vida quitada no se puede cubrir con otra vida quitada", había dicho la magistrada.
"Nos pidió mirarla a los ojos para decirnos que no iba a aplicar ni la condena que decidió el jurado popular ni la que establece el Código Penal, sino una pena menor. Lo dijo mirando a los ojos a mi mamá, que lloraba sin poder creer lo que esta jueza estaba diciendo”, recordó el joven. Para cerrar, aseguró que: "Veinte años no es una pena más benigna: es una pena ilegal e inconstitucional".
Fue la madrugada del 1 de junio de 2025, en una casa del barrio 114 Viviendas de Loncopué. Un grupo de amigos cenaba y jugaba al truco. Tras una discusión por un chiste que ya se había calmado, Cides se levantó con un cuchillo oculto, rodeó la mesa y apuñaló a Franco en el corazón. Murió en el acto.
En abril, el jurado popular lo declaró culpable por unanimidad por homicidio agravado por alevosía. La familia había juntado más de 1000 firmas para que se lo acuse bajo esa calificación.
Hoy, Loncopué sigue esperando. Viviana Ramírez, su mamá, y su hija pequeña, siguen esperando paz.