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El policía que aseguró haber disparado "en broma" a dos personas y terminó matando a uno de ellos en marzo pasado, seguirá detenido, mientras la querella insiste en agregar otra agravante antes de ir a juicio. También se pedirá acusarlo por la tentativa de homicidio contra el otro hombre a quien gatilló.
De acuerdo a la teoría que persigue la fiscalía, el hecho ocurrió el pasado jueves 9 de marzo, cerca de las 15:20, cuando Nicolás Leopoldo López disparó y mató a Diego Escobar, cuando este se encontraba en un taller en el que trabajaba, ubicado en el área centro-oeste de la ciudad.
La víctima estaba junto a dos primos y otro empleado, quienes hoy son testigos claves en la causa. Cuando uno de los familiares de Escobar salía del taller para realizar unas compras, se topó con López, quien portaba su arma y, sorpresivamente, le apuntó en el pecho y apretó el gatillo en tres oportunidades, sin que saliera el proyectil.
“Asustado, le dijo que no hiciera eso, que no era un juego. Pero haciendo caso omiso, López ingresó al taller, dónde estaba la víctima junto a su otro familiar, y reiteró la maniobra: apoyó el arma en el pecho de Escobar y volvió a apretar el gatillo. Esta vez, el disparo se efectuó, por lo que la víctima murió casi de inmediato”, describió la fiscal Eugenia Titanti, que encuadró el hecho en el delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego.
Como el acusado no se encontraba de servicio en ese momento, no se aplicó la agravante por tratarse de un efectivo policial, aunque esto es algo en lo que la querella, a cargo del abogado particular Marcelo Hertzriken Velasco, ha insistido en aplicar desde el inicio de la causa, "porque iba vestido con su uniforme y cometió el hecho con el arma reglamentaria".
Es por esto que la querella planteará, en una audiencia a realizarse luego de la feria, que se les otorgue una extensión de 1 mes sobre el plazo de investigación, para poder fundamentar su pedido y conseguir que en el control de acusación -audiencia en la que se solicita la elevación a juicio- se agrave la imputación.
"Los testigos afirman que López antes de disparar, expresó: 'A estos negros de mierda hay que matarlos a todos'", confió Velasco a LMNeuquén, e insistió: "También se ha dicho que esto ocurrió en el contexto de una broma, pero ninguno de los cuatro testigos aludió a ello. Además, ni siquiera eran amigos del imputado, como se dijo; solo uno de ellos tenía una relación de amistad con él. No hubo tal broma".
Además del agravante, la querella pretende que se haga lugar a una segunda acusación contra López: es que aunque forma parte de la teoría fáctica, al policía nunca se lo acusó por la tentativa de homicidio que habría cometido segundos antes al gatillar contra el primo de quien luego resultó víctima fatal. Por esto, Velasco también pedirá llevar al acusado a juicio.
En una nueva audiencia que se realizó este viernes, fiscalía y querella pidieron que el imputado permanezca tras las rejas por otros cuatro meses ante los riesgos de entorpecimiento y de fuga que se encuentran vigentes. En contraposición, el defensor Nahuel Urra pidió que su representado pueda acceder a una prisión domiciliaria.
Para fundar su pedido, el asistente letrado Bruno Miciullo sostuvo que “debe resguardarse a los testigos presenciales, que es básicamente en donde va a versar la discusión. No existen nuevos elementos que permitan pensar en una morigeración de la medida, sino por el contrario, hay que reforzar los extremos”. Y agregó que el imputado puede influenciar a los testigos, a efectivos policiales en cuanto a cómo era su conducta previa al hecho.
Tras escuchar a las partes, el juez de garantías interviniente hizo lugar al pedido de las partes acusadoras y dispuso la prórroga de la prisión preventiva, pero por el plazo de tres meses.