Un interno alojado en la Comisaría Quinta de Centenario se enojó e inició un reclamo luego de que la Policía se negara a recibir comida que le dejaba una familiar, y con la colaboración de los demás detenidos, hizo una quema de colchones que ameritó la presencia de Bomberos y personal anti-motín de la U11.
El comisario de la Dirección Seguridad Neuquén, Franco Corzo, informó en diálogo con LU5 que todo comenzó alrededor de las 19, cuando "una mujer llegó alrededor de las 19 con mercadería para ser entregada a uno de los internos" alojado en esa unidad. De acuerdo al protocolo de rigor, todo elemento que se le deja a los alojados debe ser sometido a una requisa o control pertinente para asegurarse de que no ingresan escondiendo armas, droga o cualquier otro objeto no permitido.
Aún así, los efectivos han dispuesto de un horario para este fin, para que personal idóneo pueda encargarse de la tarea, y en este caso, "ese tipo de alimentos se pueden recibir solo hasta las 18", indicó Corzo.
Por este motivo, se le comunicó a la mujer que no se le podría recibir la mercadería, esta se retiró y llamó a su familiar detenido para avisarle por qué no recibiría la comida, lo que desató la indignación del procesado.
El comisario detalló que el hombre en cuestión de inmediato se puso agresivo con el personal, comenzó a golpear las rejas de la celda en protesta y finalmente tomó un colchón, lo colocó en el ingreso al pabellón y lo prendió fuego. Además, arengó a otros internos a que se sumaran a su reclamo, lo que pronto hizo que la comisaría se volviera un caos.
Esto sumado al humo que comenzó a colmar el espacio y el fuego que cada vez tomaba más fuerza, los efectivos no sabían cómo intervenir más que intentar convencer a los detenidos de deponer su actitud.
Una hora más tarde, cuando el personal de la unidad se percató de que no podían apagar el fuego ni frenar la revuelta, llamaron a personal anti-motín de la U11, que rápidamente tomó control de la situación. También se convocó a los Bomberos, que pudieron extinguir las llamas.
Afortunadamente, nadie habría resultado herido, aunque la unidad sí sufrió algunos daños en las paredes producto del hollín y la destrucción de algunos cables que deberán ser cambiados tras derretirse producto del fuego.
Para evitar nuevos conflictos, dos de los detenidos fueron movidos a comisarías de la capital neuquina, por lo que finalmente la Quinta quedó con 8 internos.