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Se cansó de robar comercios y casas y ahora volverá a prisión

Se trata de un delincuente que fue condenado por siete hechos cometidos luego de cumplir su segunda condena.

Marcelo Ezequiel Antolini, un ladrón reincidente neuquino, sumó otros siete robos a su prontuario y pronto se encontrará una vez más tras las rejas. Esta semana se lo condenó en un juicio abreviado acordado por las partes.

El acuerdo de procedimiento abreviado fue presentado esta semana por la asistente letrada de la Fiscalía de Robos y Hurtos, Inés Novoa, quien hizo conocer el pedido de declaración de responsabilidad por siete hechos y el sobreseimiento de un octavo.

Respecto al primer hecho que se le atribuyó, fue perpetrado el 1º de enero de 2021, cuando alrededor de las 18:30, Antolini ingresó a una panadería de calle San Martín al 2600. Allí, aprovechando la ausencia de clientes y que la única encargada se encontraba en la parte trasera del local, rápidamente tomó una notebook y un celular del mostrador, momento en que fue visto in fraganti por la empleada que salía a atenderlo.

Lejos de echarse atrás, el delincuente se dio media vuelta y comenzó a huir con la víctima corriéndolo a pocos metros, a quien se sumaron algunos vecinos que se percataron de lo que ocurría.

En su huida, alcanzó a despojarse de la computadora portátil y fue aprehendido por personal policial que había sido alertado sobre la intersección de calle 12 de Septiembre casi Bejarano, aún con el celular en su poder. A este hecho se lo calificó como hurto simple en grado de tentativa.

Ocho días más tarde, alrededor de las 9:30, ingresó tras saltar un paredón de casi dos metros de altura al patio de una vivienda de calle Alberdi al 500. De allí tomó una caja de herramientas y fue visto en el momento preciso en que se disponía a huir con ella, cuando la víctima salió alertada por los ladridos desesperados de su perro que había detectado al intruso.

Una corta persecución terminó con el damnificado y la Policía pisándole los talones, concretando en pocos minutos su detención. A este hecho se lo calificó como hurto agravado por escalamiento en grado de tentativa.

El tercer hecho que se le atribuyó a Antolini data de mediados de este año, el 1ro de julio por la noche, cuando alrededor de las 21:30 ingresó a la casa de un hombre que le había ofrecido trabajo tras romper el mosquitero de una ventana, en Nordenstrom al 890.

De allí tomó varias herramientas, zapatillas y otros elementos, con los cuales una vez más intentó huir sin éxito ya que su accionar había sido alertado a personal policial. Este hecho fue calificado como robo simple en grado de tentativa.

De hecho, ese no fue el único hecho que cometió ese día sino que también se las arregló para ingresar a un local de ropa en inmediaciones de calles Fava y Misiones dañando una vidriera, para robar 1830 pesos de la caja registradora y un celular que halló en el mostrador.

Una vez más, su accionar delictivo no pasó inadvertido, y un testigo fue clave para que la Policía lo interceptara a sólo cinco cuadras de la escena. El botín fue recuperado en su totalidad y al hecho se lo calificó como robo simple en grado de tentativa.

El día 25 de ese mes, el ladrón reincidió pero esta vez no cayó detenido inmediatamente. A las 1:58 de esa madrugada, rompió el vidrio de la puerta de la heladería Grido de calles Mitre y Santa Cruz, y una vez dentro, se apoderó de una notebook y un celular para luego darse a la fuga.

Las cámaras de vigilancia del local fueron las que durante la investigación permitieron identificarlo como el delincuente que había robado el local a rostro cubierto, dado que dos de sus tatuajes se observaban en las imágenes. A este hecho se lo calificó como robo simple.

Una semana más tarde, el 2 de agosto minutos después de las 15, cometió el primer hecho en el que puntualmente cometió violencia contra una persona. Ese día se presentó en La Artística de Perito Moreno y Tierra del Fuego, donde amenazó a una de las empleadas fingiendo llevar un arma y le ordenó que le entregara una notebook para luego darse a la fuga con ella.

Una vez más, Antolini logró zafar en un principio, pero por segunda vez, las cámaras delataron su identidad. Se trató de otro hecho de robo simple.

Finalmente, el último hecho que se le atribuyó fue el asalto a un vendedor ambulante que participaba de la Fiesta de la Confluencia realizada por el último aniversario de la capital. En los primeros minutos del 13 de septiembre, el ladrón reincidente y un cómplice interceptaron al hombre cuando estaba sentado en un banco, y mientras Antolini se encargaba de sujetarlo por la espalda, el otro atacante lo golpeó. Entre ambos, amenazaron con matarlo para obligarlo a entregar 15 mil pesos y su celular, con los que se dieron a la fuga.

Sin embargo, sobre calles Misiones y Sarmiento, la víctima se topó con un patrullero e informó lo ocurrido a los efectivos, que salieron en procura de los delincuentes y lograron demorarlos. Este hecho se calificó como robo simple.

Por todos estos hechos, con el consentimiento de las víctimas y la aceptación de responsabilidad del imputado, Novoa solicitó una condena de un año y ocho meses de prisión de cumplimiento efectivo. Además, solicitó la declaración de la segunda reincidencia de Antolini, dado que había agotado una condena previa de un año y cinco meses de prisión en abril de 2021, momento en que también se había declarado su primera reincidencia.

La asistente letrada mencionó que para arribar a la pena solicitada tuvo en cuenta el reconocimiento de responsabilidad del imputado, que solo dos hechos fueron concretados, y que sólo en un hecho el imputado ejerció violencia contra una persona.

No obstante, también consideró la reiterancia delictiva y varias declaraciones de rebeldía a lo largo del proceso.

La defensora pública Laura Giuliani expresó también su consentimiento para la declaración de responsabilidad del imputado en los términos expresados por la acusación, coincidiendo con su criterio. Así también lo pudo expresar el propio Antolini.

La víctima no hizo la denuncia

Por otro lado, el ladrón reincidente fue sobreseído de un octavo hecho que se le atribuía en la misma audiencia, por un motivo inusual.

La letrada Novoa relató que este hecho ocurrió el 30 de enero del 2022, cuando pasada la medianoche, el acusado actuando junto a un cómplice dañó la puerta de un auto estacionado en Pelagatti al 160 e intentó robar su batería.

Lamentablemente para los ladrones, la dueña del auto y sus familiares se dieron cuenta del intento de robo y rápidamente tomaron la calle, alcanzaron a reducir y detener a los delincuentes y allí los retuvieron hasta la llegada de la Policía.

Sin embargo, "la víctima nunca formalizó la denuncia" posterior al hecho, y si bien estaba identificada, al nunca acudir al ser citada y sin otros elementos de prueba, la representante de la fiscalía consideró que no se contaba con "información de calidad" para avanzar con la causa, y mucho menos pedir una condena por ello.

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