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Luego de 14 años, Miguel Armando Salinas fue condenado a prisión perpetua por el homicidio de Eugenia Lucrecia Lescano, ocurrido en 2008. El cuerpo de la víctima fue encontrado el 16 de julio de 2008 a la vera de la ruta 237, a 15 kilómetros de El Chocón. Llevaba tres semanas desaparecida.
Según pudo acreditar la fiscalía en el juicio por jurados, el femicidio ocurrió cerca del 27 de junio, en una acción “planificada y con fines aparentes de insinuar deseos de restablecer la relación”, Salinas se contactó con la víctima, de quien estaba separado, la interceptó a la salida de su lugar de trabajo y la condujo hasta su domicilio. Allí, luego de infringirle un golpe en el rostro que le produjo un estado de inconsciencia, y aprovechándose de esa indefensión, le realizó múltiples heridas con arma blanca que le produjeron la muerte. Finalmente trasladó el cuerpo hasta el lugar donde fue encontrado.
En el 2010 se realizó un primer juicio contra Salinas, en el cual fue absuelto. Pero el Tribunal Superior de Justicia admitió un recurso para revisar esa resolución y Salinas no volvió a presentarse ante el Poder Judicial. Estuvo prófugo durante 10 años, hasta que en febrero de este año fue capturado en la provincia de Tucumán. Lo extraditaron a Neuquén por pedido del fiscal del caso Gastón Liotard y permaneció detenido con prisión preventiva hasta el juicio, que se desarrolló entre el 19 y el 24 de septiembre en Cutral Co.
El jurado popular declaró a Salinas culpable del femicidio de Lucrecia, mientras que ahora, la jueza Patricia Lupica Cristo dictó sentencia tras escuchar los alegatos de las partes y decidió imponer la pena de prisión perpetua al condenado, tal como había sido solicitado por la fiscal jefa Sandra González Taboada y el fiscal del caso Gastón Liotard.
La hija que tenían en común la víctima y el asesino fue parte de este nuevo juicio en carácter de querellante.