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El hombre de 70 años, enojado porque no avanzaron con sus denuncias, decidió vengarse de la justicia de una forma asquerosa.
Un hombre de unos 70 años denunció en la justicia penal que le cortaron la luz por no pagar el alquiler y otros episodios que no son delito, por lo que se desestimaron las denuncias. Esta situación lo indignó a tal nivel que comenzó a procesar material fecal que luego arrojó en distintos edificios judiciales de la coqueta localidad cordillerana de San Martín de los Andes.
El primer hecho se registró el 15 de mayo pasado, cuando los empleados judiciales llegaron a trabajar al edificio ubicado en calle Rudecindo Roca 941 y no se podía ni entrar y menos permanecer por el pestilente olor. En la fachada se destacaba toda una franja de un líquido de dudosa procedencia, pero fétido.
Las actividades debieron suspenderse, mantenimiento tuvo que limpiar toda la fachada y desinfectar el edificio, por lo que se resintió la atención al público.
Todo pareció ser un hecho aislado, pero el 22 de mayo el edificio de la Justicia de Paz, ubicado en San Martín y Drury, fue víctima de este accionar.
Se repitió exactamente lo mismo que la primera vez. No hubo atención al público porque era insoportable el olor. Se tuvo que limpiar toda la fachada y desinfectar el edificio.
Esto obligó a que las autoridades estuvieran atentas para tratar de evitar un nuevo ataque furtivo sobre los edificios judiciales.
Lo cierto es que todo se tranquilizó por casi dos meses hasta que el pasado 15 de julio hubo otro ataque y el 22 se repitió. Todo fue un calco y ambos fueron en la sede de la fiscalía, pero en esta ocasión las cámaras captaron a un hombre con bidones arrojando el pestilente líquido.
De inmediato, se le dio curso a la brigada de investigaciones de San Martín de los Andes, que logró establecer su domicilio tras realizar un breve trabajo de observación y seguimiento.
La fiscalía, producto del daño sistemático ocasionado en un edificio público, solicitó al juez de turno la orden de allanamiento respectiva.
Durante el procedimiento, se encontró en el domicilio del anciano todos los elementos que utilizaba para arrojar dicho líquido a los edificios judiciales.
Lo que descubrieron los pesquisas, es que el furibundo vecino tenía varios gatos por lo que recolectaba toda la caca y la depositaba un tacho donde la procesaba, diluía con agua y la ponía en bidones para luego arrojarlos en las sedes judiciales.
Tras ser demorado, la fiscal del caso Inés Gerez le formuló este jueves cargos por provocar daño en las instalaciones judiciales.
La fiscal, entendiendo el enfado y las limitaciones del hombre, solicitó que se le impongan una prohibición de acercamiento al Juzgado de Paz y de la fiscalía. Obviamente que es una medida provisoria.
El juez de garantías Ignacio Pombo avaló la formulación de cargos, así como las medidas cautelares requeridas y estableció el plazo de investigación en dos meses.
La idea de la fiscalía es evitar que se repitan estos ataques vandálicos que afectan la actividad judicial. Se entiende, que la fiscalía buscará resolver el conflicto de una forma alternativa mediante una suspensión de juicio a prueba.