"Dos personas que se identificaban como policías ofrecían un bono y presionaban a la gente diciéndoles que el aporte iba a ir para insumos y combustible. A un comerciante le dijeron que iba a poder tener un patrullero afuera de su comercio", indicó el comisario Andrés Bengolea, a cargo de la Dirección de Seguridad Interior.
Los hombres, ambos mayores de edad, eran oriundos de Buenos Aires y tenían un poder de la Asociación de Suboficiales Retirados, para vender los bonos. Desde la asociación les habían concesionado la venta.
"El bono era legal y la asociación a la que representaban también, pero lo forma en que encaraban la venta, como si fuera un canje, representaba un fraude", explicó Bengolea.
La mujer radicó denuncia y se inició una causa judicial por defraudación.
El comisario Bengolea informó que el lunes el representante de la Asociación de Suboficiales Retirados se reunieron con él para comunicarle que habían retirado la concesión a cinco vendedores contratados.