Las autoridades señalaron que 640 mil estudiantes de colegios públicos se quedaron sin actividades escolares a causa de las intimidaciones.
Sin riesgos
El director del distrito escolar de Los Ángeles, Ramon Cortines, dijo que la amenaza estaba dirigida contra más de una escuela. "No queremos correr ningún riesgo", manifestó.
Las alrededor de 900 escuelas fueron revisadas en busca de posibles explosivos o armas. Por ahora se desconoce si el miércoles se podrán retomar las clases.
En Nueva York hubo una amenaza casi idéntica, también proveniente del exterior, pero las autoridades la descartaron porque la consideraron "no creíble".
"La división de inteligencia del NYPD (Departamento de Policía de Nueva York) estuvo en contacto con el Buró Federal de Investigaciones (FBI) a lo largo de la mañana evaluando la situación y llegó a la conclusión de que la amenaza no era creíble", dijo el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio.
Inmediatamente después de la difusión de la amenaza hubo especulaciones de que podría haberse tratado de un mal chiste. Varios expertos consideraron que no debería llegarse a una situación en la que Estados Unidos se deje intimidar por amenazas y tome medidas precipitadas.
Cortines justificó sin embargo su decisión: "Creo que es importante tomar estas medidas preventivas si se piensa en lo que pasó recientemente".
En San Bernardino, California, a cerca de una hora en auto de Los Ángeles, se registró hace dos semanas un ataque contra una institución estatal en el que murieron 14 personas, además de los dos atacantes. El FBI calificó el hecho como un acto terrorista.
En alerta por las redes sociales
Seguridad de un lado, libertad de expresión, protección de la vida privada y limitaciones técnicas del otro: los pedidos para frenar las actividades de los yihadistas en las redes sociales se intensificaron tras los ataques de París y California, pero suscitan numerosos inconvenientes.
"Vemos una gran presión tanto en Europa como en Estados Unidos, los líderes políticos piden a las empresas hacer más", pero esto sólo podría hacerse con "grandes consecuencias para las libertades individuales", advierte la experta Emma Llanso, del Centro para la Democracia y la Tecnología en Washington.
En Estados Unidos, el presidente Barack Obama pidió ayuda a los grupos tecnológicos después de la matanza de San Bernardino, uno de cuyos autores había prometido lealtad a la organización yihadista Estado Islámico (EI) en Facebook.
La Comisión Europea organizó un foro para iniciar un diálogo entre los gobiernos y las grandes empresas de internet sobre la lucha contra la radicalización.