Sostienen que hay un curso que tiene más de 60 alumnos y no puede ser dictado en esas condiciones. También piden la regularización de los refrigerios y un traductor para un alumno que es sordomudo, porque el año pasado "se pagó desde el bolsillo docente y de padres dicho traductor".
Por todos estos pedidos, alumnos y padres decidieron ayer a la tarde cerrar las puertas del establecimiento para los turnos vespertino y nocturno, horario en que funciona el CPEM 89. Sin embargo, aclararon que la medida afecta al dictado de clases de ese establecimiento únicamente, mientras que el CPEM 24 (a quien pertenece el edificio) funciona con normalidad durante la mañana y tarde.
Durante esta jornada, repetirán la medida y realizarán una clase pública en la calle. Mañana un grupo de estudiantes viajará a la capital provincial para llevar el reclamo personalmente al CPE y anticiparon que de no obtener respuestas, el viernes interrumpirán el tránsito frente al establecimiento y le exigirán al gobernador Gutiérrez una pronta respuesta.