Las autoridades no pueden pagar los 500 mil reales mensuales de energía (180 mil dólares) consumidos por la flamante supercomputadora Santos Dumond, que comenzó a funcionar en enero pasado y corre el riesgo de quedar fuera de servicio por tiempo indeterminado.
El plan de ajuste implementado por el ministro de Hacienda de Brasil, Henrique Meirelles, significó una drástica revisión en los presupuestos de los ministerios de Ciencia y Tecnología, Educación y Salud.
"La paralización de esta máquina va a traer consecuencias muy negativas en el área científica nacional", declaró ayer Antonio Tadeu, director del Sistema Nacional de Procesamiento de Alto Desempeño.
"Esto paraliza líneas de trabajo importantes, como las investigaciones sobre el mapa genético del virus Zika y del dengue, proyectos en petróleo, gas y también sobre energías renovables", explicó el investigador Tadeu.
La máquina es refrigerada con agua y necesita funcionar y ser mantenida permanentemente ante el riesgo de que si queda parada por mucho tiempo, pueda quedar fuera de servicio.
El equipamiento, de 380 metros cuadrados, fue instalado en el Laboratorio Nacional de Computación Científica de Petrópolis, interior de Río de Janeiro, y costó 60 millones de reales, equivalentes a poco menos de 20 millones de dólares.
Especialistas pusieron el grito en el cielo por el impacto de paralizar la máquina.