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Por la guerra, faltaría gas durante el invierno europeo

Rusia ya no garantiza el funcionamiento de un gasoducto clave. Hay mucho temor en los países del Viejo Continente.

El gigante del gas ruso Gazprom advirtió este miércoles que no puede garantizar el buen funcionamiento del gasoducto Nord Stream 1, que abastece a Europa, mientras no disponga de una turbina que está siendo reparada en Canadá, en medio de los temores de los países europeos a que Moscú interrumpa de forma duradera sus entregas por las tensiones por la guerra en Ucrania.

Actualmente, el funcionamiento del gasoducto se encuentra interrumpido, en principio por diez días, debido a operaciones de mantenimiento, explicó el gigante gasífero.

Antes de que el Nord Stream 1 dejara de funcionar, Rusia había ya disminuido fuertemente su suministro en las últimas semanas, argumentando que la merma se debía a la falta de turbinas alemanas Siemens, necesarias para que puedan funcionar las estaciones de compresión del gasoducto. Una fue enviada a Canadá para su reparación y no pudo ser enviada de vuelta a Rusia por las sanciones internacionales contra Moscú.

"Gazprom no está en posesión de ningún documento que permita que Siemens saque de Canadá el motor de turbina de gas", declaró la empresa rusa en un comunicado citado por la agencia AFP. Por lo tanto, "en estas condiciones, no es posible sacar ninguna conclusión objetiva sobre el desarrollo de la situación en cuanto a la seguridad y el funcionamiento seguro" del gasoducto, añadió el grupo.

Desde el inicio de la guerra ruso-ucraniana, Alemania cerró otro gasoducto ruso que debía entrar en funcionamiento, el Nord Stream 2, y se esfuerza por reducir su dependencia: el 35% de las importaciones alemanas de energía provienen de Rusia, cuando antes de la guerra era un 55%, en un país donde más del 50% de la calefacción hogareña se basa en el gas.

El gas que llega a Alemania, a la localidad de Lubmin, se transporta también a Bélgica, Dinamarca, Francia, Reino Unido, Países Bajos "y otros países", por lo que una interrupción prolongada agravaría la crisis energética que ya atraviesa Europa, con precios en alza y el temor al desabastecimiento en el invierno que se viene.

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