El objetivo de ese desplazamiento no es pedir disculpas por la decisión, tomada hace 71 años, de recurrir al arma nuclear, sino ofrecer "una perspectiva enfocada en nuestro futuro compartido", destacó ayer la Casa Blanca, consciente del carácter sensible de esta visita altamente simbólica.
Los ataques contra Hiroshima (140.000 muertos) y tres días después contra Nagasaki (74.000) aceleraron la capitulación de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial el 15 de agosto de 1945.
Obama, quien convirtió la desnuclearización en una de sus prioridades, irá al Parque del Memorial de la Paz, un lugar que recuerda el infierno nuclear que devastó la ciudad cuando el bombardero estadounidense Enola Gay lanzó la bomba atómica.