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En las últimas semanas, los semáforos pintados de color negro empezaron a ser más visibles en Neuquén. Por ahora, alrededor del 20% de los semáforos dejó de ser amarillo, pero la Municipalidad estima que se alcanzará a todos hacia finales del 2021. Pero, ¿para qué sirve el color negro?
La decisión del cambio de color fue de la Municipalidad, en un trabajo conjunto con el Observatorio Vial, con el objetivo de disminuir la contaminación visual. Aunque el cambio de color impactó en muchos vecinos, acostumbrados al clásico "amarillo patito", Neuquén no es la única que adoptó esta medida. En grandes ciudades como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe ocurre lo mismo.
"Está comprobado que en los países del primer mundo, como hay tanta cartelería, el negro hace disminuir la contaminación visual al conductor, al peatón, al ciclista, al motociclista. Hace que solamente uno distinga la luz y no la columna amarilla", explicó Walter Honorio, subsecretario de Obras Menores, Señalización y Mobiliario Urbano, en diálogo con LM Neuquén. "Acá no queremos ser menos", confesó.
Aunque es inconsciente, el hecho de poner la atención en el amarillo de la columna y no en la luz verde, amarilla o roja que indica cuándo poder circular, se podrían generar distracciones y provocar accidentes de tránsito.
El funcionario reconoció que cuando empezaron a pintarse de negro recibieron quejas de los vecinos, pero sólo bastó unos segundos para explicar el motivo de la modificación y se entienda la decisión. "Los invité a que se fijen, a la noche o a cualquier hora del día, si el contraste que tenés es diferente. De negro no lo ves, entonces no te dedicás a ver una columna amarilla", indicó.
El trabajo de pintado empezó en la zona oeste, aunque también pueden verse ya en plena Avenida Argentina y también en Illia, en las calles principales y de forma transversal, es decir, Novella, Godoy, Moritán. Además, se abarcó desde la ruta hacia el norte de la ciudad. Por el momento, hay un 20% de semáforos pintados pero se prevé que hacia agosto del 2021 ya todos serán negros.
"Lleva mucho tiempo. Por día podemos hacer una esquina o dos. Y también influye el viento, la tierra, la lluvia. No podemos pintar con viento porque pintamos todos los autos. A veces trabajamos sábados y domingos y con la pandemia es más fácil porque hay menos gente. Es un trabajo lento y tranquilo, que lleva un poquito de paciencia y tiempo", explicó Honorio, quien precisó que en el área municipal "hay un grupo que se dedica exclusivamente a pintar semáforos".
Las últimas dos semanas, sin embargo, la tarea se detuvo porque se abocaron en el pintado de las columnas de los balnearios, de cara al inicio de la temporada de verano.