En esta época del año, es frecuente que los ojos estén rojos, piquen e incomoden a una de cada cuatro personas. Quienes acuden al oftalmólogo suelen manifestar irritación, estar más sensibles a la luz, que no pueden dejar de lagrimear o que sienten una especie de arenilla debajo de los párpados. Estos síntomas denotan una conjuntivitis alérgica.
Signos: Suele manifestarse con irritación, lagrimeo constante y sensibilidad a la luz.
Este malestar es una inflamación ocular producida por alérgenos, es decir, sustancias capaces de provocar una reacción en personas sensibles. Es decir que no todas desarrollarán el cuadro pese a que estén expuestas a las mismas sustancias. A pesar de que cuando se habla de conjuntivitis la mayoría lo asocia con un origen infeccioso, ésta puede tener múltiples causas: microorganismos, irritaciones alérgicas, irritaciones tóxicas producidas por gases o sustancias químicas e inflamaciones traumáticas. En esta época del año aumentan los alérgenos de origen vegetal, especialmente el polen, un claro foco de alergia.