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“Una tragedia humana que no tiene comparación con ninguna otra”. Así definió el primer ministro portugués, António Costa, el dolor y el estado de ánimo en el que se encuentran los portugueses, quienes desde el sábado soportan un voraz incendio que ya dejó 64 víctimas fatales y 153 heridos, además de una interminable cantidad de daños materiales.
Las vidas humanas, como dijo Costa, provocan un enorme dolor en toda la población y hasta confusión, como la que se vivió ayer por la tarde, cuando se informó que un avión hidrante español, que está colaborando con Portugal a apagar las llamas, se había estrellado. Pero el comandante de Protección Civil, Vítor Vaz Pinto, informó que él no tenía conocimiento de que haya ocurrido un accidente aéreo con algunos de esos aviones aunque, de todos modos, envío equipos de búsqueda a la zona. “Había una caravana de camiones que había quedado abandonada, con garrafas en su interior, y que pudo haber explotado y de ahí la confusión”, dijo.
El incendio se mantiene activo en los distritos de Leiria y Coimbra y avanza hacia municipio de Góis, donde vecinos de varias aldeas ya fueron evacuados por las autoridades. “Esa es ahora la zona más peligrosa dentro del área afectada por el fuego”, dijeron desde Protección Civil.
El avance de las llamas obligó a evacuar la aldea de Cadafaz, en Góis, donde residen casi dos centenares de personas, en tanto que otras poblaciones fueron desalojadas durante la noche “por precaución”, sobre todo los ancianos. Según datos de Protección Civil, unos 712 efectivos terrestres se encuentran en el lugar, entre ellos un grupo de bomberos españoles enviados a la zona para ayudar en las tareas.
Además, las condiciones meteorológicas no son favorables para apagar el fuego dado el viento y las altas temperaturas, que en algunos lugares alcanzan los 43 grados centígrados. La ministra de Administración Interna de Portugal, Constanza Urbano de Sousa, explicó que “todo esto es muy volátil, ya que el incendio puede estar dominado y, de repente, los vientos cambian”. Eso llevó a que mucha gente se viera sorprendida por las llamas que avanzaron como en una película de cine catástrofe. De ahí que varios murieron calcinados atrapados en sus autos mientras intentaban escapar de las llamas, dejando una de las imágenes más tristes y desoladoras de estos días, en la que se ven autos quemados con los esqueletos dentro.
64 muertos fueron confirmados hasta ahora.
El incendio afecta a Portugal desde el último sábado y son casi 1000 los bomberos que trabajan para controlarlo. El viento y las altas temperaturas del verano complican su labor.
Hay críticas a las gestiones oficiales
Uno de las principales cuestionamientos lo hizo el propio primer ministro, António Costa, quien exige una respuesta de la Guardia Nacional republicana sobre por qué no se cerró la Ruta Nacional 236 (donde murieron 47 de las 64 personas, atrapadas en sus autos por las llamas). También pidió explicaciones por las pocas previsiones meteorológicas y el defectuoso servicio de comunicaciones. “¿Por qué, desde cuándo y qué impacto tuvo en la planificación, dirección y ejecución de las operaciones que los sistemas no estuvieran funcionando?”, preguntó Costa.