Por Ana Laura Calducci - calduccia@lmneuquen.com.ar
Desde los primeros días de enero, los celulares de los profesores particulares no paran de sonar. Los llaman decenas de padres preocupados porque el nene tiene examen en un mes y quieren un docente que lo salve de repetir. Este año, preparar a un hijo para rendir cuesta unos 3 mil pesos por materia. Si el chico se llevó más de una asignatura, hay que resignar medio aguinaldo o acotar las vacaciones para que pase de año.
Los profesores particulares de la ciudad coinciden en que la figurita difícil del secundario, la que está al frente de la demanda, es Matemática de primero. “Es porque cuesta mucho el pase al nivel medio, salen con una mala base de la escuela, y se nota más con los que ingresan a una técnica”, explicó Daiana, profesora de Nivel Primario que se dedica a preparar alumnos desde antes de recibirse.
Amelia, docente de Matemática, contó que ella trabaja sin descanso en verano porque enseña una asignatura “que es la que más se llevan”. Agregó que el punto a favor “es que la preparación funciona, porque te pasa de encontrarte con chicos que el primer día te dicen que odian la materia y, con paciencia y muchos ejercicios, un 90 por ciento aprueba”.
En este contexto, indicó que “lo que no tiene solución son los que vienen a último momento, que los hay, porque uno puede explicarles en 15 días, pero ellos no van asimilar tanta información junta, por eso el mínimo es arrancar un mes antes”.
Las de cálculos
Otras materias que los estudiantes neuquinos suelen llevarse a febrero son Física, Química y Contabilidad, es decir, las relacionadas con los cálculos. Por fuera de las ciencias exactas, las que más cuestan son Inglés y Lengua.
A la hora de contratar las clases, hay dos modalidades. Algunos profesores cobran por programa, o sea por la lista de contenidos completa, que hoy cuesta alrededor 3 mil pesos. Otros tienen una tarifa por hora, que ronda los 200 pesos, y apuntan a avanzar lo que más se pueda en el tiempo disponible, enfocándose en la calidad por sobre la cantidad.
Mónica, más conocida como la profe Eli, da clases particulares hace años en el oeste de la ciudad. “Yo cobro 250 pesos la hora porque tengo en cuenta el tiempo que dedico y lo que los papás pueden pagar, pero hay lugares en el centro en los que piden hasta 450”, comentó. Añadió que, para facilitar un poco el mal trago a los padres, también hay combos con la segunda materia a mitad de precio, por ejemplo.
En cuotas
Otra modalidad común por estos días es el pago en cuotas, y también hay docentes que aceptan tarjetas de crédito. “Lo que pasa es que tenés chicos que se llevan cinco o siete materias, si no se hace imposible”, explicó Daiana.
Todos coinciden en que, pese a la crisis económica del país, la demanda no afloja. Con más o menos inflación, más o menos tarifazos, los celulares estallan desde principios de enero y el trabajo no para hasta un mes después, cuando llega el momento de definiciones y sus alumnos de verano se van a demostrar lo que aprendieron en la mesa de examen.
Casi el doble de lo que valía en 2018
A principios del año pasado, en los centros de estudios de la ciudad y los profesores particulares cobraban entre 1500 y 1800 pesos para preparar una materia del secundario.
En los casos en que los estudiantes tenían que rendir más de una asignatura, el valor bajaba para la segunda o la tercera a unos 1200 pesos.
Los docentes ofrecen sus servicios por Facebook o portales populares entre los adolescentes, como OLX o Tusclases.com.
Los cartelitos en la vidriera de los negocios del centro y los barrios para promocionar clases particulares ya son un fenómeno en extinción. Los profes neuquinos se modernizaron y hoy la mayoría ofrece sus servicios por redes sociales o portales web populares entre los adolescentes, como OLX o Tusclases.com.
También hay varios grupos de Facebook donde los docentes pasan la recomendación de un colega con un turno vacante y los alumnos comparten el dato de un compañero que necesita rendir.
“En realidad, se sigue trabajando por la recomendación de alumnos que les cuentan a otros, sólo que ahora todo pasa por internet”, explicó Amelia, una de las docentes, quien contó que ella antes pegaba un papelito “en la librería o la biblioteca, y ahora es lo mismo pero en las redes, porque todos se promocionan por ahí”.
Indicó que, cualquiera sea el método, “son tus alumnos los que hablan con los demás y les cuentan si explicás mejor o si les funciona para aprobar; porque también tenés padres que buscan lo más barato y terminan cambiando de profesor cuando el mismo chico les dice que no entiende o no le está sirviendo”.