“Se me hace muy difícil, pero bueno, pedirle perdón, fue un accidente, yo también lo siento tanto como usted, yo también tengo tres hijos. Fue un accidente. Nada más”, aseguró Colombil, que ratificó su versión. “Estaba lloviendo, había barro, así que yo en la corrida siento que la pistola se me va cayendo. Donde se me está por caer la pistola, la agarro junto con el garrote y hago uno o dos pasos y me resbalo y siento una estampida, donde cierro los ojos, porque me agarra miedo, porque no sé si me disparaban a mí o mi arma fue disparada”, relató.
“Cuando alzo la vista, veo que el chico cae al piso, y veo la sangre y me di cuenta que fue mi arma que impactó la bala en la cabeza”.
Los padres de la víctima sólo escucharon. Luego, cuando el imputado se había retirado, Sandro dijo: “Esas disculpas no me sirven, lo que me va a servir es que sea condenado a 25 años o perpetua”.
Bariloche > El fiscal de Cámara Carlos López hizo un extenso alegato para fundamentar su pedido de prisión perpetua para Colombil. Dijo que quedó acreditado el hecho y la autoría. Sostuvo que el mismo imputado admitió que disparó y explicó las circunstancias.
Señaló que los policías que participaron del procedimiento sabían que “se trataba de pibes”. Destacó que el propio Colombil admitió que Bonnefoi no llevaba nada en las manos.
Desestimó la explicación del imputado porque aseguró que la prueba científica que se le practicó a la tonfa indica que los residuos de pólvora eran insuficientes, como para acreditar que estaba en la misma mano cuando disparó contra el adolescente.
“Colombil tenía plena conciencia que perseguía a una persona desarmada”, observó el fiscal. Afirmó que hay elementos suficientes para desacreditar el argumento que fue un accidente.
Dijo que “el hecho se podía evitar. No tenía necesidad de ir con el arma, cuando los propios compañeros admitieron que no había peligro inminente”.
Advirtió que el caso deja al desnudo la falta de independencia en la Justicia porque el propio Estado investiga al Estado, porque la propia Policía investiga a la Policía.
Sostuvo que el Estado le da un arma al policía, que es el Estado, “y no se puede permitir el abuso de poder”. Incluyó el dolo eventual porque Colombil tenía que haberse representado el desenlace que podía ocasionar.
El defensor Marcelo Ganuza pidió la nulidad de la requisitoria de elevación a juicio. Dijo que “no se probó qué motivos tenía Colombil para quitarle la vida a Bonnefoi”.
Y enfatizó en las precarias condiciones laborales en las que tiene que trabajar el policía de calle con las que se encontró Colombil.