Estados unidos. Un copropietario de una empresa de parques acuáticos y un diseñador fueron procesados en Estados Unidos por la muerte en 2016 de un nene de 10 años en el Verruckt, el tobogán de agua más alto del mundo. El caso causó gran conmoción cuando ocurrió, hace casi dos años. Caleb Schwab resultó decapitado cuando la balsa en la que descendía por el tobogán salió volando y golpeó su cabeza con una barra de metal en el aire.
La fiscalía general de Kansas dijo que Jeffrey Henry, de 62 años, copropietario de Schlitterbahn Waterparks and Resorts, con sede en Texas, y el diseñador John Schooley fueron acusados formalmente de homicidio no premeditado por la muerte del chico mientras descendía a toda velocidad por el tobogán llamado Verruckt, una palabra en alemán que significa demente. También fueron acusados de causar lesiones a otras 13 personas en la atracción acuática. El asesinato en segundo grado conlleva una sentencia de 9 a 41 años de cárcel.
Se ordenó que Henry permanezca en una cárcel de Texas sin derecho a fianza, a la espera de que sea entregado a las autoridades en Kansas. La fiscalía general aclaró que Schooley, en tanto, no estaba bajo custodia.
El Verruckt mide 51 metros y, según el libro de los récords Guinness, es el tobogán de agua más alto del mundo.