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Un pequeño pueblo italiano busca nuevos habitantes: ofrece alquiler pago y trabajo

El beneficio incluye una casa privada con uno o dos dormitorios. Cuánto es el tiempo de estadía y quiénes pueden postularse.

Un pequeño pueblo de 1.100 habitantes abrió una convocatoria para sumar nuevos vecinos y enfrentar la pérdida de población. El municipio ofrece alojamiento casi gratuito para instalarse, trabajar y participar en actividades comunitarias.

Las personas seleccionadas pueden instalarse durante un mes en una vivienda privada. El alquiler cuesta apenas EUR 1, aunque existen otros gastos que quedan a cargo de cada participante.

Se trata de Ollolai, una localidad ubicada en el interior de Cerdeña, una isla italiana en el mar Mediterráneo.

La propuesta forma parte de Work From Ollolai, un programa dirigido a trabajadores remotos, emprendedores, artistas, científicos y académicos.

Instalarse en el pueblo a cambio de casa y trabajo

El beneficio incluye una casa privada con uno o dos dormitorios, según la cantidad de huéspedes y la disponibilidad. No se trata de hoteles ni de departamentos turísticos. Son viviendas particulares preparadas para recibir a quienes resulten elegidos.

El municipio cubre el alquiler durante la estadía. El participante firma un contrato con el propietario y paga un valor simbólico de un euro mensual.

La convocatoria no incluye pasajes, alimentación, depósito, servicios públicos ni traslados dentro de la isla.

Ubicado entre las montañas de Cerdeña, el pueblo busca nuevos habitantes para enfrentar la despoblación.

Ubicado entre las montañas de Cerdeña, el pueblo busca nuevos habitantes para enfrentar la despoblación.

La permanencia prevista es de un mes como máximo. Los organizadores pueden evaluar pedidos de mayor duración según cada situación. Sin embargo, el ingreso al programa no concede residencia permanente, beneficios migratorios ni ventajas impositivas.

La conexión también resulta importante para los trabajadores remotos. El sitio oficial señala que es posible utilizar tarjetas eSIM y redes móviles italianas con velocidades cercanas a 150 megabits por segundo. Contar con un auto facilita los recorridos por Cerdeña, aunque no representa un requisito obligatorio.

La intención del municipio no se limita a ocupar viviendas vacías. Ollolai busca incorporar nuevas experiencias profesionales a su vida cotidiana. Por ese motivo, cada huésped debe ofrecer alguna actividad vinculada con sus conocimientos.

Quiénes pueden postularse y qué deben aportar

La convocatoria está orientada a profesionales con experiencia en tecnología, medios, finanzas, arquitectura, bienes raíces y otras actividades que permitan trabajar a distancia. También pueden presentarse escritores y músicos, artistas, investigadores, docentes, científicos y emprendedores.

Durante la estadía, los seleccionados deben compartir parte de su experiencia con los vecinos. La colaboración puede tomar la forma de una charla, una clase, un taller, una presentación pública o un proyecto.

La postulación se realiza mediante el formulario oficial de Work From Ollolai. Allí se solicita nombre, apellido, país de residencia, correo electrónico y fechas disponibles. También se debe adjuntar un currículum o un perfil de LinkedIn y explicar los motivos para participar.

Ollolai también ofrece viviendas para recuperar

El programa de alquiler por un ero no debe confundirse con la compra de una propiedad por el mismo precio. Ollolai desarrolló otra iniciativa para vender casas abandonadas a valores simbólicos.

En esos casos, los compradores deben comprometerse a restaurar los inmuebles dentro de los plazos establecidos.

Ambos proyectos responden al mismo problema: la despoblación rural. Muchas localidades italianas perdieron habitantes durante las últimas décadas. Los jóvenes se trasladaron a ciudades grandes por motivos laborales o educativos, mientras numerosas viviendas quedaron vacías.

Ollolai se encuentra en una zona montañosa de la región de Barbagia, en el centro de Cerdeña, Italia. El pueblo conserva calles angostas, construcciones tradicionales y una identidad vinculada con la cultura sarda. Su ubicación permite combinar el trabajo remoto con caminatas, gastronomía regional y recorridos por distintos puntos de la isla.

La localidad también forma parte de una de las denominadas zonas azules, regiones conocidas por la alta proporción de personas que superan los 100 años. Los responsables del proyecto presentan esa característica como parte de una forma de vida marcada por la alimentación local, la actividad física y los vínculos comunitarios.

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