Ohio
La policía de Ohio, Estados Unidos, arrestó a una mujer acusada de ofrecer sexo por 60 dólares y algunos nachos, en una operación encubierta orientada a frenar la prostitución en ese estado. Crystal Hotlosz, de 36 años, fue detenida en Youngstown luego de que un oficial enviara una mensaje de texto a un número que la mujer publicó en internet para ofrecerse como prostituta.
Aunque originalmente el aviso online hablaba de un costo de 160 dólares por mantener un encuentro sexual “con una mujer hermosa y grande”, cuando el agente encubierto se comunicó con la mujer, comenzó a negociarle el precio llegando a bajárselo a 50 dólares “y algunos nachos” (comida típica de México). Finalmente, la tarifa subió diez dólares y se quedó en 60, pero el pedido del plato de nachos se mantuvo inalterable.
La cita fue en el restaurante mexicano Los Gallos y cuando llegó el momento del encuentro entre la prostituta engañada y el policía, además de preguntarle si tenía el dinero para pagarle el encuentro, le consultó específicamente si había traído la comida. Claro que al momento de la respuesta ya nada fue como la mujer se lo esperaba, porque su cliente se presentó como quien realmente era, un policía encubierto, y en vez de plata y nachos le mostró las esposas y la arrestó por ejercer la prostitución.
Pero no sólo Crystal Hotlosz terminó en la comisaría, sino también el hombre que la alcanzó hasta el lugar con su auto, que fue identificado por las autoridades policiales como Mark Robbins, de 41 años, acusado de promover la prostitución.
Ahora, ambos se encuentran en la cárcel del condado de Mahoning a la espera del juicio que defina dónde seguirá su futuro, por culpa del plato de nachos más caro de su vida.
60 dólares La tarifa que arregló Antes del encuentro que terminó en su detención, Crystal negoció con su “cliente” y bajó 100 dólares (y le pidió los nachos).
Hay otros casos
No es la primera vez que una mujer que ejerce la prostitución termina pidiendo una tarifa elevada que va bajando hasta terminar aceptando comida a cambio de sexo. Hace unos años, en un hotel internacional de Lagos, la ciudad más importante de Nigeria, ocurrió un caso bastante parecido que fue denunciado a través de un blog sin llegar a intervenir la Policía.
En el pub del hotel había un grupo de mujeres que se ofrecían a cambio de una tarifa importante: 200 dólares. Un turista inglés entabló conversación con una de ellas y comenzó a bajarle el precio original. A medida que la charla seguía y el “negocio” no se terminaba de concretar, la mujer continuaba descontando dinero de su cachet. Tanto lo terminó bajando, que finalmente aceptó un plato de pollo con arroz del restaurante del lugar que el turista pagó antes de retirarse sin hacer uso de los servicios sexuales de la prostituta.