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Pusieron cámaras y descubrieron que un hombre abusaba de sus yeguas

Un colombiano fue condenado a 2 años de prisión por abusar de dos animales en España. Como se comportaban raro, instalaron cámaras en el establo y vieron todo.

Un hombre de 52 años de Port d’Alcúdia, en Mallorca, España, agredió sexualmente a dos yeguas. El ataque ocurrió en 2018 y hace pocos días el acusado, de origen colombiano, fue condenado a dos años de prisión en un juicio abreviado, en el que además la condenaron a pagar unos mil euros por los gastos veterinarios de los dos animales. Lo descubrieron tras instalar cámaras de seguridad en el estable y así comprobaron por qué las dos yeguas se comportaban de manera extraña.

Según se estableció en el juicio, llevado a cabo hace algunos días en Palma, el depravado se metía en el establo y atacó primero a una potrilla: con un palo de madera y lo introdujo en la zona genital de la potra ‘Ketama’, de siete meses, que se encontraba en el interior del establo sin poder moverse prácticamente. El hombre le causó graves lesiones, cortes, desgarros y hematomas. El animal empezó a comportarse raro y por eso la dueña lo llevó a que la atendiera un veterinario. El especialista sospechó que pudo haber sido una agresión sexual e hizo que instalaran cámaras en las afueras del establo. Cuando vieron las grabaciones notaron que el hombre no solo atacó a la potrilla, sino que agredió sexualmente tres veces a su madre.

Dos meses después, el acusado regresó al establo y agredió sexualmente a la yegua ‘Chillines’, de 14 años. El hombre ató al animal para que no se pudiera mover y también le introdujo objetos punzantes que le causaron una serie de lesiones.

Tras ver todo en las cámaras, Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil detuvieron al agresor en abril del año pasado. El hombre aseguró ante la jueza de Instrucción 2 de Inca que no se acordaba de nada y quedó en libertad acusado de dos delitos de maltrato animal.

Comprobados los hechos gracias a las cámaras, el agresor fue condenado a dos años por dos delitos de maltrato animal con explotación sexual, uno de ellos continuado. La Asociación Balear de Abogados por los Derechos de los Animales había reclamado dos años y tres meses de prisión. Además, tuvo que pagar casi 1000 euros por los gastos veterinarios a la hora de tratar a los dos yeguas abusadas.

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El hombre abusaba de una yegua y de su potrilla y terminó condenado.

Lo que llamó la atención del proceso es que las yeguas tuvieron que atravesar un peritaje de salud mental para saber si el ataque les significó secuelas psicológicas. Para eso sometieron a las yeguas un test en un espacio neutral, alejado de la zona donde sucedió el ataque. La mayor no mostró miedo, pero la potrilla se asustó con las personas.

"La yegua más joven ha desarrollado miedo a las personas después de los hechos", dijo el doctor en Veterinaria Tomás Camps. "Para la segunda prueba se llevó a los caballos al lugar donde ocurrieron los hechos y se esperó unas semanas para que se adaptaran. Se realizaron las pruebas de nuevo y se vio que, mientras que la madre no tenía problema, la potra tenía un miedo de mayor intensidad de lo que demostró en la zona neutral", explicó el profesional.

Como las secuelas desarrolladas en los animales a causa de estos ataques no están contempladas por la Justicia, el agresor recibió la condena por haberlas agredido. "La ley no especifica si el menoscabo grave de salud es físico o mental. Este juicio ha evidenciado que las secuelas que son demostrables pueden ser enjuiciadas, y es algo que debería sembrar para el futuro y debería tenerse en cuenta", completó Camps.

No pudieron atraparlo infraganti

La dueña de las yeguas, Soledad Pérez, explicó que instalaron varias guardias en la finca para intentar sorprender al agresor, pero no lo consiguieron e instaló cámaras con sensor de movimiento. "Algunos días, al llegar a la finca, nos encontrábamos sillas o botellas dentro de la cuadra, pero no sabíamos lo que estaba pasando. Este hombre nos tenía vigilados. Cuando había caballos en las cuadras no atacaba, pero cuando estaban la yegua o la potra entraba por la noche", contó Antoni Amer, propietario de la finca.

"No queremos facilitar las imágenes de este hombre porque está casado y tiene un hijo. Su familia no tiene ninguna culpa de lo que haga, pero es terrible", añadió.

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