El compositor Franz Listz solía enojarse con sus músicos porque tocaban “demasiado rosa” cuando había que tocar “un poco más azul”. ¿Una metáfora entre lo suave y lo fuerte? Tal vez en otro caso, pero no en el de Listz. El célebre pianista húngaro era como tantas otras personas que oyen colores, ven sonidos, saborean números, huelen palabras o simplemente perciben sensaciones gustativas al tocar un objeto. No se encuentran enfermas ni están drogadas, simplemente son sinestésicas.
La sinestesia es una alteración de la percepción que afecta, aproximadamente, al 1% de la población y que se caracteriza por una comunicación anómala entre diferentes áreas del cerebro. “Las personas con sinestesia experimentan sensaciones de un determinado sentido (por ejemplo, la vista) cuando se estimula otro (por ejemplo, el gusto). Esta anomalía perceptiva vendría a representar lo que vulgarmente se denomina un “cruce de cables” y esto se debe a una alteración en el proceso de maduración cerebral”, explica el médico español Pedro Gargantilla. De hecho, según algunos científicos, al nacer somos sinestésicos, porque las neuronas están conectadas entre sí. Cuando el cerebro comienza a desarrollarse, estos vínculos se inhiben y los canales de procesamiento de la información sensorial se van separando. Sin embargo, en las personas sinestésicas estas conexiones no se eliminan y su cerebro sigue un desarrollo diferente, aunque no por ello patológico.
Los investigadores descubrieron que la génesis de la sinestesia se encuentra en la herencia genética, debido a que existen familias en las que es frecuente. Los genes serían los responsables finales de que el proceso de maduración de la conectividad cerebral sea distinto. Lo que todavía se desconoce es el mecanismo genético común a los diferentes tipos de sinestesia, responsable de que la estimulación de un sentido desencadene una percepción que no le es propia.
Iguales: Al nacer somos sinestésicos. Cuando se desarrolla el cerebro, cada sentido va por su lado.
Común:La más habitual de las sinestesias es ver números o letras y confundirlas con un color.
Hay muchos tipos
El poeta francés Arthur Rimbaud publicó en 1883 un soneto que empezaba con el siguiente verso: “A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul: vocales”. Una apología de la forma de sinestesia más frecuente, la llamada grafema-color. Consiste, básicamente, en ver los números y determinadas palabras con un color puntual, con independencia del tono en el que esté impreso. No es la única forma: se estima que existen 80 más. La segunda variante más frecuente es aquella en la que los sonidos se perciben como colores, la sinestesia musical, como el citado ejemplo de Franz Liszt: imposible de imaginar la cara de asombro del resto de los músicos, que no eran sinestésicos.
Otros casos más raros de sinestesias, como las relaciones entre palabra y sabor, tiempo y color, o la personificación de los grafemas. Es posible que la sinestesia pudiese explicar algunos de los fenómenos descriptos como “paranormales”, en donde algunas personas perciben el aura de otras. De cualquier modo, a pesar de lo fascinante y lo desconocido, la sinestesia es una forma diferente de percibir la realidad. No es ni buena ni mala, sólo distinta, y responde a un fenómeno de unión de sensaciones. Por este motivo, no debe sorprendernos que exista una estrecha relación entre arte y sinestesia, porque esta mezcla tiene el tono metafórico propio del arte. Las personas con un mayor nivel de percepción tienen potenciada su creatividad, aunque tampoco es garantía: esto no implica que la producción artística sea de mayor calidad.
Es cuando se experimenta una sensación, por ejemplo con la vista, cuando se estimuló el gusto”.Pedro Gargantilla. Médico español
Los famosos que tienen la alteración
Entre los artistas sinestésicos famosos están los músicos Franz Listz, Richard Wagner y Alexander Scrabin; los escritores y poetas Arthur Rimbaud, Marcel Proust y Charles Baudelaire; y el pintor ruso Wassily Kandinsky, entre otros. Los especialistas recomiendan, para quien quiera sentirse sinestésico por unos momentos, ver el comienzo de la película Fantasía de Disney, en donde se recrea una sinestesia musical.