¿Sentís que no llegás a la noche, que bostezás y tenés ganas de acostarte cuando apenas pasó el mediodía? ¿Pasan las horas y la energía se agota más rápido de lo esperado y se hace difícil llegar entero a la noche? Por empezar, sentite acompañado: tu caso no es el único. A mucha gente le ocurre sentir este cansancio teóricamente injustificado, porque muchas veces se da un rato después de haber arrancado el día y habiendo dormido ocho horas.
¿Entonces? El secreto no está sólo en que en aquellas ocho horas hayas descansado. Como un motor, hay que cargarle el combustible adecuado y en la cantidad necesaria como para que arranque y tenga autonomía. Hay sencillas acciones para activar el cuerpo y la mente y que el peso del día no te venza temprano.
Cafeína: Despierta y activa el cerebro. Ojo: la taquicardia es una posibilidad si abusamos.
Empezar con un café
Es una de las mejores opciones para despertar y activar al cerebro. Diferentes estudios científicos coinciden en que uno de los varios efectos metabólicos que tiene la cafeína en el organismo es incrementar los niveles de energía física y mental. “Estimula la producción de dopamina, un neurotransmisor en el cerebro que influye en los niveles de concentración”, explica Susan Roberts, directora del Laboratorio de Energía Metabólica del Centro de Investigación de Nutrición Humana del Departamento de Agricultura de EE.UU. “Además, bloquea los receptores que le envían al cerebro las señales de que es hora de irse a dormir”, agrega. Otro neurotransmisor que se activa es la adrenalina, que aumenta los latidos cardíacos, envía más sangre a los músculos y le da al hígado la orden de liberar el azúcar, que entra en el torrente sanguíneo e incrementa los niveles energéticos. Claro que hay que evitar el abuso: el café en exceso puede generar taquicardia.
El organismo es un motor que necesita combustible bueno y en una cantidad para rendir y tener autonomía.
Sed: El cuerpo pide agua cuando la deshidratación ya hace efecto en el organismo.
Un menú acorde
El consumo de determinados alimentos permite que la energía que proporcionan se mantenga en el organismo por un período mayor. “El índice glucémico calcula la rapidez con la que la glucosa se incorpora al torrente sanguíneo después de comer. Los productos que contienen almidón o azúcar incrementan los niveles de glucosa en la sangre con rapidez, por eso la energía que generan no dura por mucho tiempo. Pasa lo contrario cuando se consumen proteínas, fibras y grasas buenas, que ayudan a mantener los niveles de energía a lo largo del día”, explica Ayela Spiro, de la Fundación de Nutrición Británica. ¿Ejemplos? Avena, nueces y manzana para el desayuno; pollo, lentejas y curry verde de vegetales con arroz integral y pepino para el almuerzo.
Mucha agua aun sin sed
La falta de hidratación altera los niveles energéticos, en especial la capacidad para pensar y el estado anímico. La deshidratación, aunque sea menor, es igual a quien pasa 40 minutos ejercitándose o al que está sentado frente a su PC. ¿Por qué tomar incluso sin ganas? Porque la sed aparece cuando la deshidratación es de 1% o 2%, y entonces el organismo ya siente el impacto.