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Las fuertes lluvias que se produjeron los últimos dos días obligaron a poner el ojo en las falencias que tiene el sistema pluvial de Neuquén capital. El tema viene de larga data y se relaciona con una ciudad que fue creciendo a pasos agigantados en los últimos 20 años y que no acompañó ese proceso con las obras de infraestructura que se necesitaban.
Si bien el escenario actual es mejor respecto al que se dio frente a la última gran inundación de abril de 2014, todavía restan terminar y, en otros casos iniciar, trabajos que permitan un mejor escurrimiento del agua en diferentes lugares.
El sistema hoy cuenta con pluviales que derivan a 45 canales a cielo abierto (como el de Bejarano), cuatro entubados (como el de Racedo) y cinco mixtos, que desembocan, según la zona, en el arroyo Durán o en el Villa María, con destino final en el río Limay.
¿Qué se hizo en este último tiempo, qué está en proceso y qué es lo que falta?
En la zona centro, la obra más importante y que se concluyó en parte es la de Avenida Argentina. Ahí se construye un pluvial subterráneo, a través de una cañería de 600 milímetros y otra parte con dos caños de 400 cada uno, que toman el agua de los sumideros en un tramo que va desde la calle Belgrano hasta San Martín para conectar con una troncal. Lo que resta terminar es la última cuadra desde Juan B. Justo. En la Municipalidad estiman que a fines de mayo esta obra se completará, mientras que ya funcionan los pluviales de las calles paralelas a Avenida Argentina en esa zona.
A su vez, desde Belgrano hacia arriba de la avenida no hay pluviales. El agua allí corre por los cordones cuneta, por lo que se prevé continuar la obra pluvial y derivar los líquidos a través de sumideros que se harán en las diagonales.
Con relación al bajo, la situación mejoró a partir de estas obras, pero sigue habiendo problemas cuando el volumen de lluvias es alto. Para eso se necesita la gran obra sobre la ex multitrocha de la ruta 22, hoy convertida en avenida, que consistirá en bajar a nivel ese camino para permitir el escurrimiento con una nueva red pluvial. Pero para eso falta, dado que ni siquiera se llamó a licitación. Según el proyecto, la primera parte involucra 20 cuadras, diez hacia el oeste e igual número hacia el este tomando como punto de inicio Avenida Argentina.
Un problema todavía sin resolver sigue siendo el arroyo Durán, cuyo tramo más complicado está entre las calles Olascoaga y Río Negro, donde los vecinos invadieron parte de los terrenos que dan al arroyo, no permitiendo el cementado de ese sector, que con las lluvias genera desbordes que afectan a gran parte de ese barrio.
Además, Recursos Hídricos de la provincia hizo varios estudios para determinar las obras que se necesitan sobre el Durán, que involucran no sólo a Neuquén sino a otras localidades cuenca arriba, como Plottier y Senillosa.
En la zona oeste de la ciudad, donde siempre se presentan inconvenientes por falta de infraestructura, la obra más importante en marcha por volumen es el entubamiento del canal Necochea, que incluye el pavimento de esa calle desde Novella hasta Crouzeilles. Terminada está la de Godoy (con pavimentación y pluviales) y en proceso de construcción 1 de Mayo entre Novella y 1 de Enero.
También la obra en calle Polianski y el tramo de Casimiro Gómez. Esa franja (con cordón cuneta y pluviales) representa unas 20 cuadras que conformarán el parque lineal del oeste.
Del otro lado, en Lanín y Luis Beltrán, se están realizando trabajos en los canales y en nuevos puentes para que no se produzcan tapones.
A su vez, para la zona este de Neuquén se hizo un estudio que involucra a los barrios Sapere y Naciones Unidas, con el propósito de construir un pluvial que desemboque en el río Neuquén. Esto requerirá de una importante obra con un túnel, dado que la salida al río tiene una pendiente de barda en esa zona.
“Como concepto en la planificación de la ciudad, uno de los ejes es la infraestructura básica y esto incluye la red pluvial. Neuquén es una ciudad que tuvo un crecimiento muy rápido y los pluviales originalmente se pensaron a través de los cordones cuneta para que corra el agua por ahí y y vaya a los canales. Pero hoy si no se genera un conducto subterráneo el agua con las actuales lluvias termina ocupando una calle de verada a vereda”. Señaló, en diálogo con este diario, el secretario de Infraestructura de la ciudad, Alejandro Nicola.
“El problema hoy es que hay muchas zonas de la ciudad que no tienen la infraestructura básica, con calles con zanjones en el medio. Son 20 años de desinversión en materia pluvial, donde se tiró mucho asfalto pero no se hizo casi nada debajo”, advirtió.