En diálogo con la radio argentina La Red, el religioso, que fue expulsado de su cargo en el Vaticano, afirmó que vivió momentos de paz y "tranquilidad" luego de su confesión. "Me siento muy bien. No sólo es un derecho sino una necesidad espiritual salir del armario y ponerme en transparencia mi vida espiritual", expresó.
Aclaró que no podía "seguir siendo sacerdote sin decirles a otras personas" que es homosexual. "Me siento llamado por Dios como homosexual", agregó.
"La orientación sexual de cada uno no importa. Debemos comprender y reconocer las diferencias de otros para aceptarlas", sostuvo.
Recuerdo doloroso
El religioso, que actualmente se encuentra en España junto a su novio catalán, contó cómo fue el conflicto entre su homosexualidad y el ingreso en su actividad clerical: "Yo siempre desde que recuerdo me daba cuenta de que era homosexual. Era un chico siempre activo en la parroquia, pero de mi corazón".
Sobre cuál será su futuro -fue expulsado de la Universidad Pontificia y el obispado de Polonia analiza si le permite seguir dando misa- Charamsa indicó: "Sabía que por la Iglesia había un problema con toda una sensibilidad de afectuosidad que es homosexual. Me cansé de todo eso porque era un trauma".
"Me doy cuenta de que el precio es muy alto pero también me doy cuenta que del precio que tendría que pagar si me escondía. Especialmente en los últimos años, cuando como teólogo y filósofo me daba cuenta de un conocimiento, una experiencia de humanidad, que por la Iglesia está negada, cancelada", aclaró.
Por último, señaló que el papa Francisco "fue una inspiración para él", a la vez que reveló que dentro del clero hay muchos miembros que también son homosexuales.
En el Sínodo
Piden que haya mujeres diáconos
El obispo canadiense Paul-André Durocher propuso ayer en el sínodo de la familia en el Vaticano que las mujeres puedan ser diáconos, un cargo reservado a los hombres. Su propuesta provocó aplausos en la sala.
Polémica
Sacerdote italiano justificó a los curas pedófilos
"La pedofilia la puedo entender. La homosexualidad, no sé", aseguró el cura italiano Gino Flaim, de la localidad de Trento, a la emisora La7, antes de que estallara la polémica en las redes sociales y los medios del país europeo.
"Lamentablemente hay niños que buscan afecto porque no lo tienen en casa, y tal vez se encuentran con sacerdotes que se lo concedan. Puedo entenderlo", argumentó el sacerdote, escandalizando aún más a la sociedad, que mira con recelo a la Iglesia por los cientos de casos de pedofilia.
La archidiócesis de Trento tomó distancia de las declaraciones de Flaim, quien se justificó: "¿Qué he dicho de malo?", y precisó "Entiendo a los pedófilos, pero no los justifico".