Se comprobó la falta de mantenimiento, orden, limpieza y desinfección, serias fallas en la conservación de los alimentos y la materia prima y presencia de plagas, indicaron desde el municipio. A su vez, Bromatología de la Provincia realizó muestreos de los productos crudos y cocidos y también hisopados de superficies de trabajo y de las manos del personal que manipula los alimentos.
El restaurante permanece cerrado, pero la sorpresa de los inspectores fue el lunes cuando encontraron que todas las fajas de clausura estaban pintadas de negro. Por este motivo, desde el Municipio aclararon que "pintar las fajas de clausura o romper las mismas para ingresar al local sin tener autorización explícita y por escrito de un Juez constituye una falta a las normas vigentes".
Además, expresaron que lo realizado por los dueños del local gastronómico, ubicado en calle Félix San Martín 1.720, es "un intento por desconocer la autoridad del estado y su gestión minimizando la importancia de la clausura, lo que implica un agravante de la situación".