NEUQUÉN
El problema es que el calor adelantó el verano en los balnearios capitalinos y la gente concurre igual, aunque la Municipalidad no haya abierto la temporada. Aunque a simple vista parece un trámite formal, hay un grave problema detrás de las cuestiones climatológicas y administrativas: en los cuatro espacios habilitados de la costa del Limay no hay seguridad por falta de guardavidas.
La ordenanza que regula la actividad establece que es el Ejecutivo el que define el día de inicio del operativo de verano (1 de diciembre), pero el gremio que nuclea a los bañeros presentó varias notas para solicitar que la temporada se adelante ya que con estos primeros calores que pasan los 30 grados, la gente concurre igual a la costa sin que le importe si hay alguien que vele por su seguridad.
“Hay muchas zonas que son peligrosas y la gente se mete igual. Hay lugares con remolinos que son profundos”, alertó Ariel Tarifeño, secretario general del Sindicato de Guardavidas, quien además recordó que el año pasado hubo que “lamentar una vida”.
Cantidades
Los bañeros habían solicitado que este año el servicio en los balnearios comenzara el 15 de noviembre y se extendiera hasta el 15 de marzo, pero desde el municipio minimizan la cantidad de personas que actualmente concurre a la costa. “Es muy poca la gente que va al río”, sintetizó a modo de explicación el subsecretario de Deportes, Ariel López.
El funcionario destacó los anuncios realizados desde la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), desde donde se informó que el verano seguirá seco y que el río permanecerá bajo ya que terminó la época de lluvias y de deshielo. También destacó la turbidez del río en estos días, por lo que supuso que el sentido común es no meterse a un lugar tan sucio de barro.
López confirmó que el fin de semana pasado realizaron un recorrido por los balnearios en donde no encontraron muchos visitantes. “Prácticamente no hay agua en los ríos. Y la temporada arranca en una semana. Estamos ultimando detalles para que esté todo listo y que sea algo seguro para todos”, indicó.
En cuanto a la posibilidad de sumar sectores a los habilitados, el subsecretario de Deportes municipal confirmó que no lo harán y que tampoco sumarán más personal.
Prefectura
Para resguardar a la comunidad antes del inicio del trabajo de los guardavidas en las costas, la Municipalidad firmó un convenio con Prefectura por el cual esta fuerza sumó personal en el río para prevenir a los bañistas que se metan en lugares prohibidos. También se instalaron nuevos carteles para identificar las zonas peligrosas, especialmente en algunos sectores del Paseo de la Costa, donde está terminantemente prohibido bañarse, pero muchos ignoran la advertencia y se meten al agua sin ningún temor.
40.000 personas Son las que registró el último parte de la temporada pasada como visitantes en los cuatro balnearios habilitados por la Municipalidad hasta el 6 de marzo, día del cierre formal de la actividad de verano.
Falta agua
El municipal es apenas un charco
El único balneario que en realidad no representa peligro por correntada o pozones, es el Albino Cotro, el tradicional espacio ubicado entre las calles Linares y Huliches.
Este espacio recreativo es alimentado por un brazo del río Limay que viene por la zona de clubes y bordea la Isla 132 para volver a su cauce normal hasta la confluencia.
Debido a la persistente sequía y la poca cantidad de agua que están erogando las represas, el balneario está prácticamente desconocido, con las playas expandidas de manera increíble y con apenas sectores de agua barrosa y estancada que causan una desagradable impresión.
Se espera que con el inicio de la temporada se erogue un poco más de agua, aunque este sector se mantendrá muy por debajo del promedio de sus niveles históricos.
Cuatro lugares del río que encierran mucho peligro
NEUQUÉN
Las zonas más peligrosas del río Limay son las escolleras en el Paseo de la Costa, la Isla 132, calle La Pampa al final y el balneario de Valentina, según los guardavidas, experimentados, trabajadores que conocen el río a la perfección. Son lugares profundos donde se producen remolinos y están alejados de la costa, por lo que sin ayuda de un profesional, cualquier persona corre verdadero riesgo de vida.
Ariel Tarifeño, secretario general del Sindicato de Guardavidas de Neuquén, aseguró que en los últimos días algunos que se encontraban remando en canoas se ocuparon de auxiliar a quienes no podían salir del río.
“Nos vemos obligados a deslindar las responsabilidades en el Ejecutivo municipal por cualquier hecho no deseado que pudiera ocurrir por la decisión del no comienzo del servicio de seguridad balnearia y por incumplimiento de las normas vigentes, a pesar de haber efectuado este sindicato diversas propuestas al respecto”, aseguró Tarifeño.
En sectores como el de la escollera, el guardavidas indicó que la profundidad es de hasta siete metros y que los remolinos son frecuentes. Este lugar a veces es aprovechado por pescadores que concurren en horas tempranas antes de que lleguen los bañistas.
Tarifeño indicó que si las medidas municipales tienen en cuenta el color turbio del agua, entonces cada vez que llueve deberían prohibir el ingreso al río.
“Es preocupante la situación, incluso aunque en muchos sectores está muy bajo, eso también favorece a un posible ahogamiento porque los pibes se meten cruzan los brazos del río y van hacia lugares más alejados y peligrosos”, describió.