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Esta receta es sencilla, es el pase mágico entre el deseo, las ganas de comer algo dulce y concretarlo. Livianos, ricos y rápidos de hacer.
Si te sobran los podes poner en el congelador, también podes usar los crepes para hacer canelones.
2 huevos
½ taza de harina
1 taza de leche
dulce de leche
En el vaso de la mixer o de la licuadora ponemos los huevos con la harina y un chorrito de leche. Mixeamos o licuamos, al ratito le agregamos el resto de la leche.
Cuando tengamos una mezcla ni muy líquida ni muy espesa la dejamos en la heladera entre 20 minutos y media hora. Si están apurados, no es un requisito necesario.
Luego de ese tiempo calentamos una sartén , la que más confianza les dé y agregamos una nuez de manteca para darle sabor y dejamos que se derrita cubriendo toda la superficie. Con el fuego bajo y la sartén caliente (muy caliente no!, eso es sinónimo de que pueden quemarse o romperse los panqueques) tiramos con una cuchara o cucharón un poco de mezcla en el centro de la sartén y vamos acompañando hasta cubrir toda la superficie. Es probable que el primero salga mal, siempre, o casi siempre. A partir del siguiente hacemos lo mismo. Lo dejamos cocinar (se despegan solos cuando están cocidos), damos vuelta y del segundo lado tarda aproximadamente 1 minuto.
Retirar e ir juntándolos en un plato uno encima del otro. Podemos cubrir con un repasador para que no se sequen en contacto con el aire.
Agarramos uno, lo untamos con dulce de leche y desde los bordes vamos haciendo pequeños pliegues (4) quedando como un pañuelito para que el dulce de leche no se escape. Luego enrollamos y ¡a disfrutar!