{# #} {# #}
Las garrapiñadas siempre me acompañaron. Desde los carritos del Parque de Mayo en Bahía Blanca hasta los de la Avenida Argentina en Neuquén.
Siempre que iba a la cancha a ver a Cipo me llevaba un paquete de garrapiñadas, como quien se lleva una bolsita de girasoles o un paquete de pastillas.
Cuando se acercan las fiestas, las garrapiñadas asoman desde las góndolas de los supermercados o almacenes
No hay demasiada magia. Prescindo bastante del azúcar, pero con el maní forman un sabor imbatible.
Aquí una receta para compartir de garrapiñada sencilla.
pd: poner atención y cuidado de no quemarse.
300 g de maní crudo pelado
150 g de azúcar
1 vaso de agua
Ponemos al fuego una sartén con fondo grueso o la más gruesa que tengas, (si tenés una ollita de cobre pasas al frente). Le sumamos el maní, azúcar y luego el agua.
Vamos a revolver cada tanto. El fuego tiene que ser medio a fuerte, de todas formas estén atentos.
Mientras se evapora el agua, la mezcla se va a ir poniendo más espesa y va a ir cambiando de color.
Aparece el azúcar de manera terrosa, luego hay que dejar que se derrita nuevamente y se cocine como un caramelo mientras se pega al maní. No dejar de revolver. Todo esto de 10 a 12 minutos.
Colocamos aparte una placa con papel manteca encima. Una vez que todos los maníes estén brillosos con el azúcar adherido los retiramos y los ponemos sobre el papel manteca, separándolos con la cuchara para que no se peguen mientras se enfrían. Podemos guardar en frasco con tapa por varios días.