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Un clásico de la cocina árabe, adaptada y re inventada a lo largo y ancho del planeta. Con pocos ingredientes se logra esta pasta deliciosa que tiene al garbanzo como protagonista.
Fácil de hacer en simples pasos. Si no tenés tahini (esta muy caro por estos días) ponés directamente el sésamo y lo procesás junto a todos los ingredientes
Para 2 personas
200 g de garbanzos cocidos
2 cucharadas de aceite de oliva
Semillas de sésamo tostado c/n
50 ml agua
1 diente de ajo (quitarle el germen)
sal c/n
jugo de ½ limón
comino c/n
pimentón c/n
2 cucharadas de Tahini (opcional)
ras al hanut (opcional)
Dejar en remojo la noche anterior los garbanzos.
Cocinar en una olla con el mismo líquido de remojo, hasta que queden tiernos. Una vez que estén blandos colocarlos en la licuadora o minipimer junto al diente de ajo pelado, el tahini o las semillas de sésamo, la sal, el pimentón, el comino, el jugo de limón y el agua.
Procesamos hasta obtener una pasta que no se desarme demasiado. Agregamos aceite de oliva y procesamos nuevamente logrando una cremosidad característica. Podemos ir corrigiendo con agua y aceite.A más agua, quedará más ligero, a más aceite, más untuoso.
Acompañar con cilantro.
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