La historia gira en torno a un joven agente novato del FBI, Utah (Bracey), que investiga una serie de robos espectaculares a entidades financieras. Sus sospechas apuntan a un equipo de atletas de deportes extremos que, liderados por el místico Bodhi (Ramírez), buscan completar las Ocho Pruebas, una carrera de postas y retos que pretenden usar las fuerzas de la naturaleza para alcanzar la iluminación. Utah se une a ellos para desenmascararlos, pero una vez infiltrado, el policía tendrá que esforzarse para probar su hipótesis tironeado entre su objetivo y el vínculo que establece con los presuntos delincuentes que lo llevará a cuestionarse su visión del mundo.
Rasgos propios
Sobre la impronta del film, Edgar Ramírez señaló: "Podríamos llamarlo remake, sólo porque tenemos a Bodhi, Utah y Sam y porque hay una infiltración del FBI. Pero es más una reimaginación de la primera cinta. No tratamos de contar la misma historia". No obstante, el actor venezolano sostuvo que el espíritu subversivo permanecerá.
Otro contraste con su predecesora es que no sólo se enfoca en el surf –como la original–, sino en toda la cultura de los deportes extremos. "Creo que una de las diferencias principales con la primera es que estos chicos no son los surfistas que están buscando el verano eterno. Estos chicos son militantes, son activistas ambientales; incluso podrían ser vistos como terroristas, dependiendo del punto de vista", explicó Ramírez.