Perú. La presión fue tal que el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, no tuvo otro remedio que renunciar a su cargo un día antes de que el Congreso dominado por el fujimorismo votara una moción de destitución por sus lazos con la brasileña Odebrecht, tras la supuesta compra de votos para salvarlo en diciembre.
La amenaza de destitución, y ahora la renuncia, generó incertidumbre en el país que será anfitrión en abril de la Cumbre de las Américas, a la que asistirá el mandatario estadounidense Donald Trump y una treintena de gobernantes más, incluido el venezolano Nicolás Maduro, pese a haber sido eliminado de la lista de invitados.
Congresistas fujimoristas -liderados por Keiko Fujimori, de Fuerza Popular- difundieron el martes un vídeo en el que aparece Kenji -hermano y opositor a Keiko- intentando convencer a otros parlamentarios de que apoyen a Kuczynski a cambio de obras públicas en sus distritos. El apoyo de Kenji y otros nueve diputados afines lograron salvar a Kuczynski de la primera moción de destitución, a cambio del indulto a su padre Alberto Fujimori (1990-2000), que cumplía 25 años de cárcel por corrupción y crímenes de lesa humanidad. Ello les valió a este grupo de diputados la expulsión del partido.
Pero las mentiras del presidente sobre sus presuntos vínculos con Odebrecht cuando era ministro de Economía en el gobierno de Alejandro Toledo -sobre el que pesa también una orden de extradición por haber recibido 20 millones de dólares de la constructora brasileña- parecen estar a punto de cavar su tumba política: Odebrecht reveló que había pagado casi cinco millones de dólares por asesorías a empresas ligadas al presidente cuando era ministro y admitió que hizo aportes de campaña en 2006 y 2011 a los últimos cuatro ocupantes del sillón presidencial.
Vizcarra debería asumir el mando
Ahora, a Kuczynski lo reemplazaría el primer vicepresidente y actual embajador en Canadá, Martín Vizcarra, para que complete el actual periodo de gobierno, que culmina en julio de 2021. Sin embargo, si ninguno de los dos vicepresidentes acepta el reto (la segunda vice es Mercedes Aráoz, también presidenta del Consejo de Ministros), llegaría a la casa de Gobierno el presidente del Congreso, el fujimorista Luis Galarreta.
Éste tendría que convocar nuevas elecciones, escenario que ningún partido desea en momentos de desprestigio de los políticos por los escándalos de Odebrecht.