Fue así que Melchor, Gaspar y Baltasar estuvieron ayer fugazmente por esta localidad.
Barrio por barrio, con sorpresas, golosinas y algunos juguetes, todos esperaron ansiosos en la vereda el paso de la autobomba con la sirena encendida, entre las polvorientas calles barriales.
"Gracias a los Bomberos podemos estar acá", lanzó Baltasar, entre la sonrisa cómplice de algunos padres, que fueron a llevar a sus hijos a ver el espectáculo.
La fugaz pero intensa recorrida tuvo una pausa con mucho sentimiento en el hospital local.
Allí se bajaron y fueron a repartir regalos a los niños que esperaban ser atendidos en consultorios.
También a los que estaban afuera del edificio y se quisieron sacar fotos con los reyes.
Fue una jornada especial, donde los chicos también fueron parte de la sorpresa.