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Como parte de las acciones de revalorización del patrimonio de Neuquén, la Municipalidad reacondiciona las fuentes de agua que son testimonio de hechos y procesos históricos del desarrollo de la ciudad y que forman parte de la identidad de los neuquinos.
Una de las fuentes más antiguas es la Cibeles, construida en 1930 por un español de apellido Pérez y Pérez, que la bautizó con este nombre en recuerdo de la que se encuentra en su ciudad natal, Zamora. Está ubicada en el bulevar de Avenida Argentina, entre San Martín e Independencia.
"La encontramos sin mantenimiento, la bomba no funcionaba así que la reemplazamos por una nueva, cambiamos caños, pusimos un nuevo contactor y la pintamos", comentó Fabián Heuberger, subsecretario de Espacios Verdes.
Muy cerca de allí se encuentra la fuente Unión de las Confluencias, otra de las intervenidas que está emplazada en Avenida Olascoaga y Mitre, y simboliza la unión de los ríos Limay y Neuquén y la producción de energía limpia y renovable en las represas.
La puesta en valor de estos monumentos se extendió a la fuente del Centenario de Avenida Olascoaga y vías del ferrocarril, diseñada en 2007, y a la del cenotafio que honra a los caídos en Malvinas.