En tanto, el enojo de los jugadores de Boca por un supuesto penal no cobrado. "En la cancha no me cerró para penal. Por TV se puede cobrar falta, pero tampoco me cierra del todo porque se encuentran dos cuerpos que van hacia un mismo punto", dijo el árbitro Federico Beligoy.
Esa situación, más la expulsión de Fabián Monzón y la cara de enojo del Muñeco cuando River, con un jugador de más, no se hacía dueño del espectáculo, dieron cuenta de que a pesar de no haber puntos en juego, un Boca-River de amistoso tiene poco, y cuando la pelota empieza a rodar todos quieren ganar. Además, la derrota duele porque las cargadas siempre están.
Escenario ideal
River, de esta manera, se quedó con el séptimo clásico del año. Había perdido 1-0 y 5-0 en el verano y los dos por torneos locales: en La Bombonera 2-0 y en el Monumental 1-0. En tanto, los de Núñez se quedaron con el cruce directo por Libertadores ganando de local 1-0 y clasificando tras la suspensión del partido de vuelta por los tristes incidentes que tuvieron como protagonista al Panadero.
El Muñeco también se llevó el último del año en un escenario que le sienta bien al Millonario donde se puede jactar de tener de hijo a sus primos de la Boca.
Es que River venció a Boca las últimas tres veces que se enfrentaron en Córdoba y lleva una ventaja de 4-2 sobre un historial de ocho partidos, con dos empates y un triunfo de Boca por penales.