La primera media hora de juego fue muy aburrida, con poco fútbol, sin llegadas de gol, con un leve predominio del local, traducido en una mayor tenencia de la pelota, y con la cautela de Gimnasia, que no arriesgó nada.
El equipo de Gallardo, con un 4-4-2, recién en el último cuarto de hora hilvanó un par de jugadas y generó dos ocasiones de riesgo.
Primero con un tiro libre del uruguayo Alonso que se encontró con una estupenda respuesta del arquero Enrique Bologna (35m.) y después con un cabezazo del lateral Gabriel Mercado que se estrelló en el palo derecho (36m.).
Por su parte el conjunto de Gustavo Alfaro, también con un 4-4-2, "trabajó" el partido en la mitad de la cancha, casi no pasó sobresaltos, pero nunca inquieto a Barovero, un espectador de lujo.
Más allá de las dos oportunidades de gol de River, lo que sacudió la modorra ocurrió en las tribunas, primero con un tributo constante al arquero "millonario" y luego con algunos movimientos raros en la Centenario, aparentemente de la barra disidente que pugna por el poder de la tribuna.
El público local también recordó a Boca Juniors, su clásico rival, ya que hoy se cumple un año del episodio del gas-pimienta, que le permitió a River avanzar a los cuartos de final de la Copa Libertadores 2015, que finalmente ganó.
El segundo tiempo tuvo otra dinámica, el equipo de Gallardo fue un poco más claro y profundo, en parte por el ingreso del enganche juvenil Tomás Andrade, y se puso en ventaja con un soberbio cabezazo de Alonso a los 12 minutos.
River, con el transcurrir de los minutos, se dedicó a conservar el triunfo, tuvo alguna que otra llegada de gol y se quedó con un triunfo de local que se hizo esperar casi tres meses.
Y sobre el final Gallardo sacó a Barovero para que se adueñe de todos los aplausos. Un merecido tributo a uno de los mejores arqueros de la historia del club de Núñez.