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Una escuela de Rosario, la N°1210, sufrió dos robos en una semana, y en la segunda ocasión el saqueo fue total, ya que incluyó todos los utensilios de cocina de un comedor en el que almuerzan unos 500 chicos por día. Cuchillos, tenedores, cucharas, platos, ollas, etc. fueron los elementos que los ladrones se llevaron del colegio aunque hubo más: también una cortadora de fiambre y un elevador de tensión que cuesta 9000 pesos y que es clave para el funcionamiento del establecimiento escolar, dado que la zona en la que se encuentra suele tener muy baja tensión.
“Volvieron a entrar y se llevaron todo lo que no se habían llevado en el primer robo”, dijo Patricia Fernández, vicedirectora de la escuela Luis Rullan, quien lamentó que de este modo muchos niños del barrio se quedaron sin su plato de comida caliente diario ya que “vaciaron también la cocina”.
500 chicos comen todos los días en ese comedor. Los ladrones arrasaron con todo en el comedor del colegio. Y además de todos los utensilios de la cocina, se llevaron una cortadora de fiambre, un elevador de tensión y hasta las mesas.
Rápidamente, los vecinos se solidarizaron con la escuela y comenzaron a hacer donaciones de sus propias cocinas para que el comedor se reactive y los nenes puedan seguir comiendo ahí.
Mientras aguardan que llegue la ayuda municipal para reabastecer no sólo la cocina sino también montones de elementos escolares y educativos que fueron robados, además de los daños que hicieron en el mobiliario, los miembros de la Asociación Cooperadora del colegio salieron por los medios solicitando la colaboración de la gente para reacondicionar lo que quedó destruido, y en especial poder adquirir el elevador de tensión, que cuesta demasiado dinero como para que una sola persona se haga cargo.
“Se llevaron un elevador de tensión monofásico. Además, mercadería comestible como quesos y fiambres, y hasta las mesas de los chicos. No sé cómo llamar esa acción”. Miguel Colman Presidente de la Asociación Cooperadora de la escuela
Miguel Colman, presidente de la cooperadora, remarcó que el año pasado debió terminarse la construcción de un tapial que podría haber actuado como contención para que los delincuentes no se metieran dentro de las instalaciones de la escuela. “Los ladrones pasaron por ahí, además de romper la puerta del comedor. Y entre tantas cosas que se llevaron, robaron un elevador de tensión monofásico que tiene un peso importante. Además se llevaron mercadería comestible como quesos y fiambres, pero también hasta las mesas que usan los chicos para comer. No sé cómo llamar esa acción”, dijo amargado Colman, y pidió a la población que si alguien les quiere vender esa mercadería no la compren y, si pueden, que los denuncien.