Según sondeos de prensa, al menos 50 senadores ya manifestaron su decisión de votar a favor del juicio. Si esto se ratifica, Rousseff será separada del cargo por un plazo máximo de 180 días. En ese periodo asumirá la presidencia en forma interina el vice, Michel Temer.
La ex guerrillera, quien fue presa política y brutalmente torturada durante la dictadura militar brasileña (1964-1985), llega al melancólico día clave de su mandato frágil y en total soledad.
Según reportaron ayer medios locales, su mentor político, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, se rehusó el lunes a intermediar en su favor en el marco de un último intento del Gobierno de al menos aplazar el triste final.
Fue a primera hora del lunes cuando el presidente interino de la Cámara de Diputados, Waldir Maranhao, quien ocupa el cargo del suspendido Eduardo Cunha, sorprendió a Brasil y al mundo anulando la sesión de diputados en la que se aprobó el juicio político.
Una reunión que Maranhao tuvo con el abogado general del Gobierno, José Eduardo Cardozo, dio pie a que analistas adujeran que la decisión de Maranhao había sido orquestada en acuerdo con el Gobierno.
Un último intento para frenar todo
El gobierno de la presidenta brasileña Dilma Rousseff interpuso ayer un recurso ante la Corte Suprema para frenar el avance del proceso de apertura de un juicio político contra la mandataria que tramita en el Senado.
El recurso fue presentado por el abogado general de la República, José Eduardo Cardozo, en la víspera de que el Senado vote por la apertura del juicio político contra la presidenta, en una sesión prevista para hoy.
Se aguarda la decisión final de la Corte Suprema para esta mañana antes de las 9.