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El canciller de Rusia Serguei Lavrov indicó que el país podría suspender su participación en el acuerdo de exportación de grano ucraniano a través del mar Negro, clave para reducir la crisis alimentaria del mundo, si se sigue “obstaculizando” la venta de productos agrícolas del gigante soviético.
“Si no hay ningún avance en el levantamiento de las trabas a las exportaciones de fertilizantes y cereales rusos, entonces nos preguntaremos si ese pacto es necesario”, amenazó el funcionario en Ankara tras una reunión con su homólogo turco, Mevlut Cavusoglu.
Kiev y Moscú producen en conjunto un tercio del trigo mundial y sus exportaciones son claves también en productos como el maíz y aceite de girasol, por lo que el bloqueo a las exportaciones por la guerra afectó la seguridad alimentaria, especialmente de países en vías de desarrollo.
En julio de 2022 se firmó el convenio entre la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ucrania, Rusia y Turquía que habilitó comercializar por el Mar Negro esos cereales, y que desde entonces permitió vender más de 25 millones de toneladas de alimento.
Rusia se queja de que sus exportaciones de fertilizantes están bloqueadas, pese a un arreglo que funciona en tándem con el de los granos ucranianos, para que ese producto no se vea afectado por las sanciones impuestas por los países occidentales desde el inicio de la guerra el 24 de febrero pasado.
Tras la reunión con su paro ruso, el ministro turco Cavusoglu reconoció esas complicaciones: “Estados Unidos y el Reino Unido tomaron medidas respecto a pagos y seguros, pero aún hay problemas. Algunos bancos no hicieron lo suficiente”.
Luego, agregó: “Se tomaron medidas para reenviar amoniaco y fertilizantes rusos de los países occidentales hacia los países africanos, pero el problema no está resuelto”. Lavrov denunció, por otro lado, la desigualdad del destino de las exportaciones ucranianas entre países ricos y pobres. “Si es necesario, trabajaremos fuera de esta iniciativa”, sentenció.