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Esta es la historia de Sabrina, una joven lajeña que desde chica aprendió a amar a los animales y hoy estudia para seguirlos amando, pero con conocimientos profesionales que le permitan ayudarlos y salvarlos ante cualquier contingencia.
“De chica siempre dije que quería ser veterinaria, porque siempre fui de tener animales. Mi papá es de las cuadreras y a mí me encantaba ir a su stud y estar con los caballos. A él no le gustaba mucho llevarme, pero yo me las ingeniaba siempre para poder ir”, cuenta con una sonrisa. Cuenta que a los 10 años le regaló su primera yegua. “Era más de él que mía”, confiesa.
Es así que, sin quererlo, sin pensarlo, pero tal vez siguiendo su instinto y sus sentimientos innatos, aquel regalo comenzó a modelar la respuesta a la pregunta que a todos los niños siempre les hacen: ¿qué vas a ser cuándo seas grande?
Al respecto, Sabrina señala: “Desde ese momento me fui apasionando por los caballos. En mi adolescencia, mis amigos se iban en las tardes a la plaza a tomar mates y yo prefería ir al stud, agarrar mi caballo y salir a pasear. Así también fui aprendiendo mucho a cuidarlos, alimentarlos y, cuando se lastimaban, a curarlos”.
A ese deseo de pequeña de querer ser veterinaria le dio un empujón impensado una situación de la vida real que la tocó muy de cerca y que afectó a sus amados animales. “En el 2015, cuando a mi papá se le murió una yegua por cólicos, yo estaba en mi año sabático y todavía no decidía si irme a estudiar a la facultad de Veterinaria de La Pampa. Verla morir y no poder hacer nada para ayudarla por no saber fue algo que me marcó y me hizo dar cuenta de que realmente quería aprender sobre medicina y quería ayudar a los animales, que siempre amé y amo tanto”, sostiene.
Irse lejos para cumplir el sueño
El desarraigo es uno de los principales escollos que deben franquear los estudiantes para cumplir el sueño de una carrera. En el caso de Sabrina, su destino estudiantil estaba en La Pampa.
“No fue fácil irme a más de mil kilómetros de mi casa y de mi familia. Costó acostumbrarme a estar sola, a que nadie te cocine, a que si no haces las compras no las hace nadie, si no lavás los platos no los lava nadie”, cuenta con una enorme sonrisa.
Colabora con las castraciones mientras está en Las Lajas
Sabrina consideró vital el plan de esterilización que lleva adelante la Municipalidad, puesto que la localidad tiene una superpoblación de perros.
En la pandemia, Sabrina también se sumó a las jornadas de castración que lleva adelante el Municipio de Las Lajas y que son encabezadas por la propia intendenta, María Espinosa, en su rol de veterinaria profesional.
“Estoy en cuarto año de la carrera y la pandemia me obligó a quedarme en mi pueblo. Me enteré de las castraciones y me comuniqué con las autoridades para que me permitieran participar”, contó Sabrina.
“Fui a colaborar y estuve aprendiendo mucho, y da la casualidad que la intendenta es médica veterinaria y se graduó en la misma facultad que yo estudio en la provincia de La Pampa. A mí me sirvió mucho, María me ayudó y me guió mucho con el tema de las castraciones. Me dio la posibilidad de hacer suturas, que es algo que necesitaba practicar”, agregó.
La joven de 23 años confesó que, una vez recibida, le gustaría volver a Las Lajas a ejercer la profesión. “Por un lado, para agradecerle al pueblo todo lo que me dio, y por el otro, porque veo que hacen falta muchos veterinarios en la localidad”, indicó.
Con respecto a la iniciativa que impulsa el Municipio, dijo que es “una muy buena idea”. “Ellos pusieron un granito de arena y entiendo que la gente del pueblo debería poner su granito, que no es ni más ni menos que una tenencia responsable”, aseguró.
Dijo que el plan ayuda a controlar la superpoblación de perros que tiene Las Lajas.
Con la solidaridad como bandera
Sabrina consideró que, en su profesión, la solidaridad que hoy expresa y manifiesta se mantendrá siempre presente. “La salud pública hoy en día es muy importante. Hace falta gente que se comprometa, siento mucho respeto hacia las proteccionistas, y creo que la educación es la mejor herramienta para prevenir el maltrato”, indicó.