Chile.- En pleno shopping Plaza Calama, sacerdotes de la Iglesia Católica armaron un stand y se dispusieron a confesar a quien así lo desease. Como quien iba a comprar una prenda de vestir, un perfume, algún artefacto electrónico o zapatos, podía darle espacio a su espiritualidad y detenerse unos minutos para confesar sus pecados.
Esta actividad forma parte de la campaña “Callejeando nuestra fe”, promovida por la Iglesia, en la que los religiosos saldrán a los espacios públicos a evangelizar. Y ya fue la segunda de las actividades que la diócesis San Juan Bautista de Calama ideó para seguir el llamado que realizó el papa Francisco, en el marco del Año de la Misericordia, de cambiar la relación de la Iglesia con sus fieles y salir de los templos para ir a su encuentro.
En un comunicado, la Iglesia de Calama confirmó la campaña y sostuvo que su objetivo es “acudir al encuentro de la comunidad, llevando la palabra de Dios y su perdón como el Pastor que va en la búsqueda de sus ovejas”. La primera actividad se realizó el fin de semana en la feria El Loa, donde los sacerdotes hicieron una misa, seguida de confesiones y bendiciones. “El Obispo Oscar Blanco Martínez, que acompañó activamente esta experiencia, agradeció el impulso que movió a todos los participantes en esta jornada, como asimismo a los locatarios y a la administración de la feria por la recepción y acogida en una actividad que tiene por objetivo permitir que el Señor llegue y entre en el corazón de cada uno de los que trabajan en el centro comercial como también a los que les visitan”, explica el comunicado.
De todos modos, hubo gente que se mostró contrariada con la actitud de los sacerdotes de acomodarse en un lugar del Shopping y, como si se tratase de un puesto comercial, ofrecer su confesión. “El ser humano no necesita de intermediarios para acceder a Dios”, dice Jorge, quien afirma que “Dios no aprueba esta modalidad”. Ignacio, bastante más ajeno a la Iglesia y a sus escrituras, fue irónicamente contundente: “Qué raro -dijo- algo que es tan íntimo como la confesión para los católicos, que limpia el alma del pecador, sea expuesto en una exhibición pública y como una propaganda, en el medio del Centro Comercial, y sin el menor pudor: ni siquiera en un rincón más íntimo”.
Es una actividad que forma parte de la campaña “Callejeando nuestra fe” y sigue la indicación del papa Francisco de ir al encuentro de la gente.
El Papa pidió que no haya exclusión
El Papa insistió en “no excluir a nadie ni clasificar a las personas por su condición social, idioma, raza, cultura o religión”. Lo dijo en la última audiencia jubilar de este Año Santo de la Misericordia, que concluirá el 20 noviembre. “¡No nos obstaculicemos los unos a los otros”, exclamó Francisco en la plaza de San Pedro ante unos 30.000 fieles. El Papa explicó que el verdadero “aspecto de la misericordia es la inclusión” y el “abrir los brazos para recibir a todos. Delante de nosotros sólo hay una persona a la que amar como la ama Dios”, agregó y pidió recordar siempre “la cantidad de personas cansadas y oprimidas que se encuentran cada día en las oficinas, en los ambulatorios...”.