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"'Salvar la economía' significa priorizar el beneficio de una elite"

El doctor en Derecho, Juan Pablo Bohoslavsky, analiza los efectos sociales y económicos de la pandemia y cómo afecta a los derechos humanos.

Las tensiones entre el Covid y la desigualdad es el eje del libro Covid y derechos humanos. La pandemia de la desigualdad (Biblos) que el doctor en Derecho Juan Pablo Bohoslavsky editó y compiló artículos de 43 autores que abordan las consecuencias sanitarias, económicas, psicológicas y de derechos humanos. En diálogo con LMNeuquén, Bohoslavasky, quien entre 2014 y 2020 se desempeñó como Experto independiente en deuda externa y derechos humanos de la ONU, sostuvo que “la enfermedad, las medidas para contenerla y sus efectos sociales y económicos golpean más fuerte a las personas de menores ingresos o que pertenecen a otros grupos en situación de vulnerabilidad”,

-> ¿Qué relación hay entre el Covid-19, las desigualdades y los derechos humanos?

La enfermedad, las medidas para contenerla y sus efectos sociales y económicos golpean más fuerte a las personas de menores ingresos y/o a quienes pertenecen a otros grupos en situación de vulnerabilidad y exposición a una discriminación múltiple e interseccional. Las y los pobres se contagian y mueren más por la Covid-19 y disponen de menores recursos para lidiar con la recesión económica. Y si además son mujeres, migrantes, personas refugiadas, con discapacidad, en contextos de encierro, adultas y adultos mayores, niñas, niños o adolescentes, o pertenecientes a alguna minoría racial, étnica, religiosa, lingüística o sexual, se multiplicará el impacto sobre sus hombros.

-> ¿Por qué sostiene que economía versus derechos humanos es una falsa dicotomía en la pandemia?

Porque no son dos objetivos excluyentes sino complementarios. Pero quiero destacar que algunos gobiernos y otros actores interesados promueven un enfoque que consiste en “salvar la economía” a cualquier costo, incluso poniendo en riesgo la salud y la vida de la mayoría de sus poblaciones. Pero este enfoque centrado en la economía a menudo viene acompañado de una falta total de interés por reducir las desigualdades, promover reformas tributarias hacia sistemas fiscales más progresivos donde quienes más tienen más contribuyan, liberar las patentes de las vacunas, fortalecer y universalizar los sistemas de protección social y de salud, asegurar la sostenibilidad social de la deuda soberana, cuidar a la gente confinada, proteger a quienes trabajan fuera de sus casas, como las y los docentes, desplegar dispositivos específicos para abordar la violencia de género durante el confinamiento, invertir más en la economía de cuidado o prevenir las muertes o los problemas de salud debidos a la contaminación y el cambio climático. Entonces, en términos reales, “salvar la economía” suele significar priorizar el beneficio de una determinada elite.

"Algunos gobiernos y otros actores interesados promueven un enfoque que consiste en 'salvar la economía' a cualquier costo, incluso poniendo en riesgo la salud y la vida de la mayoría de sus poblaciones", afirmó Bohoslavsky.

-> ¿Qué medidas se pueden proyectar para reducir esta brecha de desigualdad?

No podemos darnos el lujo de volver a la actividad económica como de costumbre ni de registrar, como máxima aspiración, volver al estado prepandemia. Hay dos reformas que han sido propuestas en el libro. Por un lado, resulta obvio que debe reforzarse el rol del Estado nacional como planificador en el ámbito de la salud pública. La coordinación y el financiamiento centralizados (a diferencia del actual sistema fragmentado vertical y horizontalmente) pero descentralizados en su ejecución, facilitarían un uso más racional y eficiente de los recursos. Por otra parte, el establecimiento del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) tendiente a capear, hasta cierto punto, los efectos sociales y económicos de las medidas de confinamiento y la recesión, así como otras medidas ad hoc y temporales, deberían abrir paso a esquemas robustos, universales, estables y con perspectiva de género, destinados a quienes tengan ingresos inferiores a la canasta básica total. Estos nuevos esquemas deben incluir un ingreso básico, especialmente en vista al mayor empobrecimiento registrado en los últimos años y acelerado con la pandemia, la transformación de los empleos, la inevitable necesidad de una transición hacia una economía verde, y otras crisis previsibles e imprevisibles.

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"Antes que decirles a los trabajadores de la salud que sus sueldos no pueden ser incrementados en un monto que todos reconocemos como justo, necesario y merecido, ¿por qué no se aumenta la alícuota del impuesto inmobiliario a aquellas personas y sociedades que son propietarios miles y miles de metros cuadrados en la provincia?", plantea Bohoslavsky.

-> La pandemia puso en evidencia el estado resquebrajado de la salud pública reflejado, en parte, con los trabajadores de la salud de Neuquén. ¿Cuál es su opinión?

Hoy no hay trabajo más esencial y riesgoso que el que llevan a cabo las y los trabajadores de la salud. Mínimamente, la sociedad debería liberarlos de toda preocupación económica que puedan tener como trabajadores. Por otra parte, sus reclamos no parecen desmedidos, sobre todo si se los compara con sueldos de otras y otros trabajadoras y trabajadores estatales, como funcionarias y funcionarios judiciales y legisladoras y legisladores provinciales, cuyos sueldos multiplican varias veces a los del sector de salud. De acuerdo al derecho internacional de los derechos humanos, que es vinculante también para las autoridades subnacionales, los Estados deben movilizar todos sus recursos disponibles a fin de asegurar la realización progresiva de los derechos económicos y sociales de la población. Con decisión política y creatividad el Estado neuquino debería esforzarse en cumplir con esos estándares. Antes que decirles a los trabajadores de la salud que sus sueldos no pueden ser incrementados en un monto que todos reconocemos como justo, necesario y merecido, ¿por qué no se aumenta la alícuota del impuesto inmobiliario a aquellas personas y sociedades que son propietarios miles y miles de metros cuadrados en la provincia? ¿o se plantea una reducción y reasignación de los salarios estrafalarios de la cúspide del poder judicial y de la legislatura? ¿o se intenta racionalizar el gasto en comunicación institucional? También quisiera señalar que si bien la crisis de producción y precio en el mercado de los hidrocarburos limita hoy las opciones fiscales en ese sector, durante los años de bonanzas del gas y petróleo no se compartía esa mayor renta, de manera prioritaria, con las y los trabajadores del sector de la salud.

-> Un libro para reflexionar

¿De qué manera la Covid-19 y las medidas estatales para combatirla afectan los derechos humanos? ¿Cuáles son los grupos más golpeados por la pandemia, el ASPO y la recesión económica? ¿De qué modo las desigualdades persistentes agravan los efectos de la crisis sanitaria y económica? ¿Por qué las mujeres padecen con mayor dureza los efectos de la crisis?, son algunas de las preguntas que cuarenta y tres autores provenientes de diversos sectores de la investigación y el conocimiento responden en el libro “COVID-19 y derechos humanos. La pandemia de la desigualdad”, editado por Juan Pablo Bohoslavsky. El libro, publicado por Biblos, incluye textos de la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y de la destacada antropóloga Rita Segato.

El doctor en Derecho y autor de numerosos libros sobre deuda pública y derechos humanos ("Cuentas pendientes. Los cómplices económicos de la dictadura" con Horacio Verbitsky, y "¿Usted también, Doctor? Complicidad de jueces, fiscales y abogados durante la dictadura") consideró que su nueva obra puede probar y explicar cómo la pandemia y sus efectos sociales y económicos afectan a todos los derechos humanos y que éstos, a su vez, son interdependientes. Además la obra que compila las ideas y análisis de cuarenta y tres investigadores e intelectuales "pone el foco en los efectos diferenciados de la pandemia y la recesión sobre los grupos más desventajados de la sociedad". Por otra parte, Bohoslavsky señala que otro aporte que puede ofrecer el libro es explicar que el Estado "tiene obligaciones positivas, es decir, de hacer antes que de no hacer, y que son exigibles en materia de derechos humanos y que existen estándares jurídicos que deben respetarse al diseñar e implementar políticas públicas en pandemia".

Por último precisó que el libro ofrece un menú de reformas concretas relacionadas a que el sistema socioeconómico imperante, que produce y reproduce pobreza y desigualdad, no es un hecho de la naturaleza, sino que puede cambiarse con decisión y acción política".

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