Neuquén.- “Sabemos lo que vivió nuestra mamá y cómo esa violencia desencadenó en el homicidio al grado en el que se cometió”, declaró Mayra, la hija de Sandra Merino, asesinada de 15 puñaladas por su ex pareja Gonzalo Alarcón Medina, en julio de 2016 en Picún Leufú.
Ayer, durante la segunda audiencia del juicio por jurados, se escucharon los testimonios de compañeros de trabajo de la víctima y de los policías que intervinieron la noche del brutal ataque que dejó a Sandra tendida sin vida en la entrada de la chacra 235, propiedad de los padres del autor confeso.
Los testigos mencionaron que el hombre le rompía los celulares a Sandra, en el marco de agresiones por celos, y que eso le impedía estar comunicada. Además, se demostró que un mes antes del homicidio la mujer había radicado una denuncia por violencia de género en la Comisaría 9ª de esa localidad.
“Todo el proceso es muy difícil y doloroso. Cuesta verle la cara, verlo tan tranquilo, indigna ver cómo se sonríe con cada testigo”, manifestó a medios locales el hijo de la víctima.
Para los familiares y amigos de Sandra, la materialidad del hecho no está en discusión, porque fue el mismo Medina Alarcón quien horas después del crimen reconoció su autoría.
“Queremos que termine este calvario y creemos que va a haber una condena ejemplar”, concluyó Mayra.
Alarcón Medina está acusado por el delito de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. La pena estipulada por la ley para este tipo de hechos es la prisión perpetua.
La jornada de ayer fue clave para que la fiscalía pueda comprobar ante el jurado popular el contexto de violencia de género que sufría la víctima.
El juez técnico que dirige el debate es Leandro Nieves. La querella está representada por Carlos Fernández.
Perpetua: Será la pena si se comprueba el contexto de violencia de género que sufría la víctima.