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La senadora neuquina Silvia Sapag respaldó el proyecto para despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo que fue aprobada en la madrugada del miércoles, y habló sobre como la mujer fue ganando derechos en Argentina, en un periodo de tiempo menor de 100 años.
“Vengo de una época en la que a las niñas no se les permitían andar en bicicleta porque querían entregarlas casi castas, y eso no podía ocurrir si te golpeabas con la bici. Quien te iba a creer esa excusa. Vengo de una época en la que a las hijas no se les permitía estudiar en la universidad porque lo que tenía que hacer una mujer era conseguir un buen marido. Cuando yo nací, las mujeres no podían votar, no heredábamos, no podíamos administrar nuestros bienes, no podíamos tener cuentas bancarias ni tarjeta de crédito, no podíamos ir a la universidad. No podíamos tener patria potestad compartida por sobre nuestros hijos, no nos podíamos jubilar. Las mujeres, cuando yo nací, no éramos nadie”, expresó Sapag en su oratoria.
“Hemos logrado todo esto gracias a la lucha de mujeres que las empujaron, porque tuvieron conciencia de que su vida era injusta”, relató la senadora, y luego enumeró los supuestos motivos por los cuales un sector se niega a este proyecto.
“No se le quiere reconocer a la mujer la soberanía sobre su cuerpo porque la prueba de la potencia del varón no puede dejarse al arbitrio de la mujer. Entonces venimos a decirles que con eso se desconfía de la capacidad de las mujeres para decidir. Que se está romantizando el embarazo no deseado. Que se subestima el abuso sexual. Que se relativiza el daño sobre la salud mental, emocional y física, que existe con el maltrato, cuando se les niega el derecho. Venimos a decirle basta de trato inquisitorio. Venimos a decirles que es urgente que se vote la ley porque queremos que nos traten con cuidado, con respecto, con amor, con preocupación”, señaló.
En ese momento, hizo referencia al colectivo La Revuelta, y el trabajo que lleva adelante para acompañar a mujeres en el proceso de abortar. “La Revuelta, en la provincia de Neuquén, es un colectivo que ha instituido el ‘Socorro rosa’ en donde se le da información a las mujeres y se las acompaña conjuntamente con el hospital Castro Rendon, en donde está el consultorio TEA -que significa TE Acompaño-, donde médicas y residentes medicas de la UNCO realizan las practicas atendiendo a las mujeres en su IVE. Allí nos atienden con todo cariño, con todo su conocimiento, poniendo a nuestra disposición su sororidad”, concluyó Sapag.