ver más

Sara Mansilla: "Si no hay memoria es imposible construir justicia"

La presidenta de la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH) de Neuquén recuerda cómo vivió con su familia el comienzo de la dictadura y los secuestros y desapariciones, y la importancia del juzgamiento a los represores.

Para Sara Mansilla, presidenta de la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH) de Neuquén, este nuevo aniversario del golpe de Estado tiene que fortalecer el concepto de memoria “no solo para que no se repitan los hechos aberrantes que cometieron los genocidas sino porque si no hay memoria es imposible construir justicia”.

Docente, luchadora incansable por los derechos de los trabajadores, una de las principales protagonistas de las acciones solidarias formadas a partir de la huelga en la represa hidroeléctrica El Chocón, Mansilla revivió esos años oscuros que comenzó hace exactamente 45 años.

¿Cómo vivió el 24 de marzo de 1976 en Neuquén?

Se venía discutiendo que los militares y sectores en connivencia preparaban otra vez un golpe de Estado. A mi marido y a mí nos aterraba esta idea porque habíamos vivido dos golpes anteriores, el del 55 y el del ’66. Y sabíamos lo que significaba, quedar cesantes en el trabajo, tener que escondernos o guardarnos por un tiempo. La misma madrugada del 24 de marzo con mi marido y nuestros dos hijos Mariano y Fany, de 2 y 4 años, lo primero que hicimos fue meter en un bolso un poco de ropa. Mi marido insistía en que nos teníamos que ir porque ya nos había pasado. En el golpe de Juan Carlos Ongania yo había sido perseguida por defender los derechos gremiales, estuve en el Choconazo y en las luchas de docentes y había estado presa con mi hijo Mariano que era un bebe (N. del E: durante el conflicto por la “nacionalización” de la Universidad de Neuquén en 1970). Así que eran elementos suficientes para pensar en irnos.

El mismo 24 de marzo hubo detenciones y secuestros, ¿cómo se iban enterando de estas situaciones'

Inmediatamente en Neuquén comenzaron las detenciones. Pensábamos que esta dictadura se iba a asemejar a la anterior, de manera que nunca imaginamos que iba a ocurrir lo que sucedió en Neuquén y en el país con los centros clandestinos de detención y tortura. Acá hubo centros clandestinos en los sótanos de la delegación de la Policía Federal, en las comisarías de Cutral Co y Cipolletti, hasta que después se concreta el sueño del centro clandestino de detención y tortura "La Escuelita", el sueño de Oscar Lorenzo Reinhold (jefe de Inteligencia del Comando de la Sexta Brigada de Montaña de Neuquén), esto dicho con ironía, que se crea en los fondos del Batallón de Ingenieros de Montaña.

¿Pensaron en algún momento irse de Neuquén?

Nos fuimos una semana. Había amigos que por nuestra militancia nos sugerían irnos de Neuquén y de la Argentina, pero lo pensamos mucho y no nos fuimos nunca.

AM Sara Mansilla (2).jpg

La presidenta de la APDH Neuquén junto a las imágenes de las víctimas de la dictadura en la región.

Cuando se producen las detenciones una ayuda muy importante fue la del obispo Jaime De Nevares.

Cuando se producen las detenciones lo primero que pensamos fue en el obispo Jaime De Nevares a quien ya conocíamos porque había estado al lado de las luchas de los estudiantes y de los trabajadores durante la huelga del Choconazo, y en otras muy importantes. Don Jaime abrió las puertas de la catedral, convocó a personas importantes de la zona entre ellas la querida Noemí Labrune, luego crean la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén. De manera que ese fue el paraguas protector donde se pudo hacer las primeras denuncias. Yo empiezo como invitada a la APDH hasta que termino formando parte de la comisión después de 1982.

"Pensábamos que esta dictadura se iba a asemejar a la anterior, de manera que nunca imaginamos que iba a ocurrir lo que sucedió en Neuquén y en el país con los centros clandestinos de detención y tortura", contó Sara Mansilla.

¿Qué importancia tiene que, a 45 años del comienzo de la dictadura, actualmente en Neuquén se esté desarrollando el séptimo juicio contra quienes cometieron delitos de lesa humanidad?

Estamos dispuestos y hemos comprobado que la sociedad neuquina y la comunidad del Valle está dispuesta a no permitir la impunidad. De manera que acá no hay que dar vuelta ninguna página. No hay olvidos, al contrario, hay necesidad de juicio y castigo, y lo ha demostrado la sociedad del Valle no solo saliendo a las calles todos los 24 de marzo. Los juicios son necesarios porque son sanadores para las víctimas y además porque hay que demostrar que hubo un plan sistemático de desaparición de personas, que hubo centros clandestinos de detención y torturas, que hubo terrorismo de Estado, que se secuestró, se torturó, se violó y se robaron bebés. Es necesario que eso se diga ante la justicia y que las victimas sobrevivientes y que los familiares dejen de estar contando estas historias ante los organismos de derechos humanos. Es lamentable porque es verdad, los juicios llegan tarde y cuando la justicia llega tarde no es justicia. Igualmente seguimos empujando por nuestros hijos, por nuestros nietos, tenemos que demostrar que acá no hay impunidad y que tiene que haber castigos.

Nota Sara Mansilla Enterramos en un pozo nuestra mayor riqueza.mp4
Your browser doesn’t support HTML5 video

Una de las características de este juicio es que están declarando los hijos de las víctimas de la represión, muchas de ellas que se encuentran desaparecidas. ¿Qué significado tiene esto como organismo de derechos humanos?

La verdad es que se renueva el sufrimiento y el dolor aunque paralelamente está la satisfacción de que se pueda decir en un tribunal frente a los abogados, el fiscal, querellantes y jueces, y frente a todos los acusados, para nosotros genocidas porque están condenados socialmente. La declaración de Lucas Asenjo, hijo de Jorge Asenjo, periodista de Cinco Saltos y que fue secuestrado, fue desgarrante porque tuvo que reconstruir la historia al revés, de atrás para adelante, porque la mamá estaba embarazada de él cuando su padre fue secuestrado. Lucas descubrió, muchos años después, recién a los 25 años, quién era su papá. Fue impactante cuando dirigiéndose a los jueces del tribunal dijo despojado de rencores pero con avidez de justicia: “Me están viendo los genocidas, puedo mirarlos a la cara. Señores yo vine acá a buscar justicia pero además quiero saber dónde está mi padre y qué hicieron con él”. Lo mismo que hicieron tantas veces las Madres de Plaza de Mayo poniéndose de pie en medio de las audiencias y con esa valentía que tuvieron siempre dijeron: “Digan donde están nuestros hijos, digan dónde los llevaron y qué hicieron con ellos”.

"No hay olvidos, al contrario, hay necesidad de juicio y castigo. Los juicios son necesarios porque son sanadores para las víctimas", explicó Mansilla.

¿De que manera pensar este 24 de marzo, sin marchas, para las nuevas generaciones?

Primero no olvidar, aunque no sea presencial con una marcha, aunque sea por zoom, aunque sea plantando árboles, aunque sea pintando pañuelos blancos y huellas en la Avenida Argentina. Pero tiene que haber memoria, no solo para que no se repita, porque tiene que haber justicia y si no hay memoria es imposible construir la justicia. Además porque hay que construir el modelo de sociedad en el que queremos vivir, una sociedad donde no cualquiera hace lo que quiere y no pasa nada porque hay impunidad, sino una sociedad donde tiene que haber justicia y donde también habrá justicia para estos crímenes de lesa humanidad. Quizás los pueblos de América puedan vivir como se merecen. Uno lucha por la felicidad y la vida merece ser vivida con felicidad.

Una foto en medio del horror y libros enterrados

Durante la charla, Sara Mansilla mostró una foto en blanco y negro en la que se la puede ver con sus dos hijos, Mariano y Fanny, pocos días después del golpe de Estado. Están los tres, frente a la Legislatura, que por entonces estaba sobre la Avenida Olascoaga. “Mi marido Rubén nos sacó esta foto frente a la Legislatura de Neuquén. La guardamos como reliquia y cuando la veíamos con nuestros hijos decíamos la frase ‘Venceremos’. Esta dictadura también iba a caer como las otras pero ésta costó mucho más que las otras”, rememoró.

AM Sara Mansilla (3).jpg

Sara Mansilla y sus hijos, Fanny y Mariano, días después del golpe de Estado.

La otra pequeña historia de esos días de miedo, persecuciones y muertes, que contó la actual presidenta de la APDH, es que ni bien se produjo el golpe “cosimos unas seis o siete fundas que teníamos y metimos nuestra mayor riqueza que eran nuestros libros, discos y casetes”. Mi marido metió esas fundas en un tambor que enterramos en un pozo en el fondo de la casa. Ese tambor con libros y discos estuvo siete años enterrado, era nuestro tesoro más preciado. Cuando terminó la dictadura, en 1983 hicimos una gran fiesta y recuperamos ese tesoro. Algunos libros quedaron medios amarillentos. Nuestras nietas se emocionaban cuando le contábamos la historia y hasta pedían permiso para contarla en la escuela”.

Nota Sara Mansilla OK.mp4
Your browser doesn’t support HTML5 video

Te puede interesar