{# #} {# #}
La crisis sanitaria en Brasil se agrava considerablemente día a día: en San Pablo, casi 500 pacientes de COVID-19 están a la espera de un lugar disponible en los hospitales de la ciudad. Por su parte, Río de Janeiro decretó el cierre de todas sus playas en un intento de frenar la propagación del coronavirus.
Mientras tanto, el presidente Jair Bolsonaro puso en duda que las terapia intensiva del país estén llenas por causa únicamente de los casos de coronavirus.
Ayer, el Consejo de Secretarías de Salud informó que 2.815 personas perdieron la vida en la última jornada y anunció más de 90.000 nuevos contagios. De esta manera, cuando comienza a ser golpeada por la segunda ola del virus pandémico, la nación vecina alcanzó las 290.314 muertes y superó los 11,87 millones de casos positivos. “Es un momento de extrema gravedad”, afirmó el alcalde de San Pablo, Bruno Covas, en una rueda de prensa en la que anunció el adelanto de días festivos.
San Pablo es la ciudad más golpeada de Brasil y buena parte de los estados brasileños tienen sus sistemas públicos de salud colapsados o están al borde de ello. En este marco, Covas confirmó el primer fallecimiento en la ciudad de un paciente con coronavirus por falta de una cama libre. “Tenemos 475 personas aguardando por un lugar en la red municipal”, advirtió.
En tanto, a partir de hoy, se prohibirá “la permanencia de individuos en la playa, tanto para hacer deportes, tomar baño o para actividades económicas” en playas cariocas. Mientras tanto, Bolsonaro continúa minimizando a la pandemia: “Parece que solo se mueren de COVID”.